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Si algo nos vuelve a enseñar la reciente entrada de dos jugadores nuevos (Entel y Bitel) es cómo la competencia es la esencia del capitalismo y cómo, gracias a esta, es que la oferta se tira al suelo en precios y condiciones para capturar la mayor parte posible de demanda. Es todo un terremoto que tantos miles de peruanos estén migrando ahora de operadores, algo a lo que también hay que agradecer al Estado, que implementó la portabilidad numérica (por la entonces viceministra de Comunicaciones Cayetana Aljovín) y que, en estos días, ese proceso se haya reducido a 24 horas, gracias al Osiptel de Gonzalo Ruiz Martín.

Entonces, en lugar de proponer disparates como que se financien pensiones con impuestos (se me cayó al suelo la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico), y que encima al final este dislate solamente garantice míseras pensiones universales de 200 soles, hay que favorecer la entrada de más actores al sistema previsional. ¿Se imaginan ustedes las ofertas que habría si titanes yanquis como MetLife, Prudential o Vanguard (rocas a las que la crisis financiera no hizo ni parpadear) entrasen a competir por administrar nuestras pensiones? ¡Adiós a estas comisiones caras! Eso tendría que estar acompañado por un relajamiento (posibilidad de retiro total a cualquier edad por enfermedad catastrofista, opción de retiro total del dinero a los 65 años, disminución a 90 años de la tabla de la expectativa de vida en lugar de 110 años). ¡Ya van a ver cómo hasta los independientes van a comenzar a cotizar voluntariamente cuando vean una oferta mucho más ventajosa! Eso debió hacer el Ministerio de Economía y Finanzas en lugar de intentar crear un monopolio forzado con Habitat.