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Abraham Levy, Opina.21alevy@meteorologica.pe

Hace 42 años, por estas fechas, el mayor "diluvio" en tiempos modernos cayó sobre Lima. Según registros de la época, en el Callao llovió 8 lts/mt2 el día 15 de enero de 1971 y 2 lts/mt2, 24 horas después. Llovió más en los distritos altos.

Nadie ha reconstruido ese evento para entenderlo; pero, dejando de lado la copiosa lluvia de marzo de 1925 (presumiblemente mayor, pero ligada a un El Niño fuerte), la de 1971 es la madre de todas.

Desde entonces, Lima ha duplicado su población y multiplicado su vulnerabilidad. Un evento como aquel –aun cuando raro– se puede repetir y, debido a la recurrencia de extremos climáticos asociados al cambio climático, sería aún algo más copioso. El año pasado, Chosica –que es parte de Lima– padeció las consecuencias de un corto episodio torrencial.

Al litoral no va a llegar torrencialmente pero, en las zonas altas de Lima, registros por encima de 15 lts/mt2 serían suficientes para desnudar nuestra vulnerabilidad y afectar nuestras redes de desagüe, vías de circulación, instalaciones eléctricas, techos, etcétera. No es un enero muy lluvioso aún en la región Lima pero, como decían nuestros padres: enero poco, febrero loco. Tarde o temprano sucederá.