Copa América
Juan José García
Juan José García

La cuarta revolución industrial ya está en curso y avanza a pasos agigantados en los países más desarrollados. Es la interconexión de las cosas (IoT), la automatización de procesos y el intercambio de datos; lo que promete incrementar la productividad de diversos sectores (como la manufactura) a niveles nunca antes vistos.

Para que un país disfrute tales beneficios, se debe implementar una nueva tecnología de soporte: la conexión 5G. No solo servirá para que los teléfonos sean diez veces más rápidos, sino que permitirá acceder a múltiples servicios desde cualquier plataforma, gracias a la convergencia digital. Así, autos que se conducen solos, realidad virtual, robots y otras tecnologías en desarrollo dejarán de ser ciencia ficción.

¿Cuándo llegará a Perú? No será tan rápido como quisiéramos. Actualmente, en nuestro país la brecha de infraestructura de telecomunicaciones asciende a US$35,000 millones (CET.LA), lo que explicaría por qué en el Perú la velocidad de descarga móvil es de 21.54 Mbps, 11% menor al promedio mundial (Speedtest). Considerando que la tecnología 5G necesita plataformas con capacidades de 100 Mbps, es fácil entender qué tan lejos estamos.

Además, para que la tecnología 5G esté operativa, se requerirá instalar cientos de miles de antenas para mejorar la calidad y la velocidad de las conexiones. Esta situación se agrava por las malas prácticas de algunas municipalidades de prohibir, restringir o demorar la instalación de antenas; pese a que el Indecopi lo califica como una barrera burocrática. Nuestra regulación también debe ser permeable al desarrollo de los servicios que vendrán con la convergencia digital.

Si aún no escuchó sobre la cuarta revolución industrial, no se preocupe, este año seguro que lo hará. Esperemos también que nuestras autoridades lo hagan y tomen cartas en el asunto.

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