(Mario Zapata)
(Mario Zapata)

Pablo de la Flor,Presidente de CADEAutor: GONZALO PAJARESgpajares@peru21.com

Ha llegado el momento de la acción, basta de diagnósticos. Esta es la meta que guía a los empresarios y ejecutivos involucrados en CADE, el evento que reúne a los principales empresarios y ejecutivos del país. Se desarrollará del 12 al 14 de noviembre en Paracas, y ocho serán los ejes principales a discutir: seguridad ciudadana y crimen organizado, corrupción, descentralización, facilitación de inversiones, sistema judicial, educación, infraestructura y diversificación productiva. Buscamos a Pablo de la Flor, presidente de la versión 2014, para hablar de sus objetivos.

¿Es verdad que nuestra política y nuestra economía están separadas?Esa es una percepción instalada, pero equivocada. Existen vasos comunicantes que hacen que lo que ocurre en el mundo de la política y en el mundo institucional se refleja en el devenir económico, de tal manera que, si no resolvemos los problemas de orden institucional, no será posible alcanzar los niveles de crecimiento que requerimos para transformarnos en una nación del primer mundo. Es decir, no debemos entender a la política y a la economía como entornos separados.

¿Nuestra economía sufre un frenazo económico?La desaceleración económica es evidente. Esta se refleja en una menor tasa de crecimiento, en una caída significativa de la inversión privada y en una retracción de la inversión pública.

¿Esta desaceleración es producto de factores externos o de malas decisiones políticas internas?Es, sobre todo, producto de un entorno internacional deteriorado, pero también es expresión de una pérdida de confianza de los inversionistas y de problemas de implementación de una serie de proyectos de gran envergadura que, lamentablemente, están retrasados.

Escándalos en el Congreso, ministros cuestionados por lobbistas, presidentes regionales corruptos y ex presidentes investigados: uno pensaría que deberíamos estar peor…Pero todo tiene un límite. Hoy sabemos que la institucionalidad es clave para el desarrollo. Hay un umbral por encima del cual las economías no pueden mantener su tónica de crecimiento si es que no contamos con instituciones capaces de promover el desarrollo. El Perú ya se tropezó con ese cuello de botella: la débil institucionalidad se ha convertido en un limitante del crecimiento.

El lema de CADE 2014 es "Hagamos del Perú un país del primer mundo". ¿Estamos cerca o es un mero ideal?Nuestra visión es positiva, desafiante, un reto. Es un objetivo que nos exige muchísimo. Creemos que es posible transformar al Perú en un país del primer mundo pero, para hacerlo, debemos abordar con coraje, determinación y compromiso la agenda de reformas que tenemos pendiente. CADE 2014 pone acento en las propuestas porque aquí tenemos un exceso de diagnósticos, pero lo que nos falta son propuestas concretas, y esto es lo que queremos propiciar: su presentación, análisis y discusión, de tal manera que podamos construir un programa de reformas pendientes.

CADE 2014 plantea ocho grandes temas: el primero es crimen organizado y seguridad ciudadana…No podría ser de otro modo. Si usted analiza la percepción pública respecto a los principales problemas del país, se dará cuenta de la evolución que hemos tenido en la identificación de los problemas que nos afligen: nuestro principal problema es la inseguridad, y esto le importa hoy más a la gente que la economía. Y la inseguridad es una amenaza para la inversión privada, para nuestra economía. Por eso, hemos creído importante comenzar CADE con una presentación magistral del general Óscar Naranjo, ex jefe de la Policía colombiana.

Es decir, el Perú no será un país del primer mundo con nuestros índices actuales de criminalidad…Así es. Este es un cáncer que socava las bases de nuestra institucionalidad. Y acá entra a figurar la corrupción, un problema que nos debe concernir a todos: miremos lo que ocurre en nuestras regiones. Por eso, la corrupción es otro de los temas que trataremos en CADE 2014.

Hay quienes afirman, quizá con cinismo, que la corrupción, la mafia, a veces es más eficiente que el Estado, y esta permite que un país no pare, que siga funcionando…Esa es una versión cínica que, a mi entender, resulta equívoca. Finalmente, la corrupción termina limitando el crecimiento económico de un país, pues socava la institucionalidad y termina afectando negativamente el crecimiento del país. No hay países que hayan logrado alcanzar el desarrollo económico con una institucionalidad corrupta. Por eso, debemos frenarla y atacarla de manera sistémica en lo inmediato y con determinación.

Otro de los temas que se abordarán en CADE es la regionalización…Ella era una necesidad impostergable. Este era un país que tenía un exceso de centralismo, y en los últimos años hubo una reivindicación importante a partir de la necesidad de acercar al Estado al ciudadano, que era el propósito fundamental de este proceso. La ley de regionalización era bastante aceptable, pues planteaba que esta fuese gradual y que las funciones fueran delegadas en la medida que se pudieran certificar capacidades. Es decir, la propia norma reconocía que este no era un proceso automático sino progresivo. Desde esta perspectiva, la concepción de la regionalización fue la correcta, los problemas vinieron en la ejecución.

Es decir, ustedes no piden volver al centralismo…Para nada, pero sí necesitamos repensarlo de tal manera que la gestión se potencie y se jerarquicen los niveles de gobierno para llevar los mejores servicios hacia el ciudadano. Así como se está ejecutando, la regionalización también nos está impidiendo ser un país del primer mundo. Y no lo decimos nosotros, lo dice la ciudadanía.

AUTOFICHA

■ "Estudié en la Universidad Católica (PUCP). Hice mi maestría en Harvard y Yale. Mi doctorado lo obtuve en la Universidad de Chicago. Trabajé en Antamina, y ahora soy gerente de Asuntos Corporativos del BCP".

■"No puede ser que instituciones fundamentales para la democracia, como el Poder Judicial, tengan el nivel de desprestigio actual. Muestra la ineficacia e informalidad institucional".

■ "Óscar Naranjo es el responsable de la transformación de la Policía colombiana. Este país es una muestra de que la solución a la inseguridad ciudadana depende de la voluntad política de las autoridades".