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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

La mejor prueba es que han tenido que suceder, y ser ampliamente expuestos en los medios, hechos tan repudiables como el asalto en la notaría Paino y el asesinato del periodista Luis Choy, para que recién el Ejecutivo se mueva.

Quizás ambos hechos hubieran sido tratados con la misma indiferencia que tantos otros, y hubieran pasado a ser una estadística más, si no se hubieran mostrado en los medios de manera tan destacada y descarnada.

Es esa difusión la que ha hecho que el Gobierno se reúna con la Asociación de Bancos. Es esa difusión la que ha hecho que ayer domingo se produzca una reunión entre el Ministerio del Interior, el de Justicia, la dirección de la PNP, la Fiscalía de la Nación y el Poder Judicial, y se acuerden medidas de emergencia para tratar de mostrar que algo se está haciendo contra la creciente inseguridad; es esa difusión la que ha hecho que el Presidente le exija a la Policía que resuelva estos casos de inmediato; es esa difusión la que ha hecho que se pongan sobre la mesa, nuevamente, temas importantes sobre la seguridad ciudadana.

De tal forma que, se equivocan el primer ministro, Juan Jiménez, y el presidente de la República Ollanta Humala cuando descalifican esa difusión, porque gracias a ella los ciudadanos podemos exigirle al jefe de Estado y al Gobierno que reaccionen, dejen la improvisación y trabajen seriamente para que se cumpla con la promesa que hicieron de enfrentar y resolver el problema agobiante y creciente de la inseguridad ciudadana, en lugar de estar jugando carnavales o estar pendiente de los panzones.

Decir que se está invirtiendo mucho dinero, o que se está sacando a la calle muchos más policías no sirve de nada si los arrebatos, los asaltos, los secuestros, los crímenes, la venta de drogas y el sicariato se multiplican.

Hay que ofrecer resultados en esta problemática.