Karma Camaleón

“El lorna mató la diversión de los bacancitos, asustó a los hueleguisos y traumó a los demás lornas. Lo peor, sin embargo, es que el sonso contuso será resarcido y compensado, lo harán brigadier”.

Ollanta Humala

Ollanta Humala calificó de "abusiva" la medida tomada por el juez Concepción Carhuancho de dejar sin efecto la suspensión de incautación por 30 días. (Piko Tamashiro)

Ollanta Humala calificó de "abusiva" la medida tomada por el juez Concepción Carhuancho de dejar sin efecto la suspensión de incautación por 30 días. (Piko Tamashiro)

Luis Davelouis
Luis Davelouis

Un día, uno de los más lornas del salón ve que están lorneando a otro como él y decide subirse a ese carro para hacerse de –aunque sea– un poquito de popularidad.

Recontra entusiasta y empoderado, nuestro lorna se lanza al ruedo. Todos le tiran chapitas a la cara, lo patean, lo escupen y se burlan de él. Pero el lorna le suelta una piedra del tamaño de una caja de zapatos en la cabeza. Es tal la desproporción que hasta los más matones se ponen del lado del sonso que yace en el piso sangrando profusamente. Lo llevan a la enfermería, recriminan al lorna. Solo los ultralornas lo felicitan, esos que siempre estarán hasta atrás en la cadena trófica. Porque las rémoras viven de los desperdicios y si no hay matanza, no hay qué comer.

El lorna mató la diversión de los bacancitos, asustó a los hueleguisos y traumó a los demás lornas. Lo peor, sin embargo, es que el sonso contuso será resarcido y compensado, lo harán brigadier. El lorna seguirá lorna y señalado por burro, con una semana de suspensión y con una tanda de las mil madres cuando llegue a su casa.

Sí, existe la posibilidad de que el lorna haya estado actuando por cuenta de alguien más, uno que no quiere mancharse las manos ni ser visto en la turbamulta y que lo mandó a darle un discreto puntapié en las costillas para que el sonso no se levante. Y el lorna regresa orgulloso a contarle a su patrón que le abrió la cabeza con una roca.

Así se ve la improvisación. Lo hacen tan mal, que hoy señalan a Juárez de querer dejar en la calle a los hijos de los Humala cuando estos estaban aún presos. ¿Y qué iba a hacer? ¿Ponerlos en el Puericultorio?

“Uy nos pasamos, ¡¡¡quiebra-todo-quiebra-todo-quiebratoooooodooooooooo!!!”

Mismo micro Cocharcas, mismo combi asesina. Mismo mototaxi.

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