Una deuda hamletiana
Una deuda hamletiana

Paralizados por ideas e intereses económicos y con pocos puntos en común, demócratas y republicanos en el Congreso de EE.UU. enfrentan, por segunda vez en dos años, esa shakespeariana duda existencial que podría paralizar a los mercados financieros del mundo. Poco probable, pero posible. Sin un acuerdo bipartidista que eleve el límite de la deuda pública no se podría cumplir con el pago de las letras del Tesoro que vencen en unos días.

No es la primera vez. Ya en cuatro ocasiones, a raíz de dos guerras y dos crisis financieras, el Gobierno incumplió con los términos de la deuda adquirida. Y el mundo no se acabó.

Hoy, sin embargo, la situación es algo distinta. Los bonos del Tesoro norteamericano lubrican los engranajes del sistema financiero de banca paralela y sirven de activos subyacentes en contratos de derivados financieros.

Sin acuerdo bipartidista no hay bonos, sin bonos no hay mercados financieros, y sin mercados financieros no hay mundo. Mientras tanto, se debate en Washington si aumentar o no el límite de la deuda. Las dudas matan, ¿no?