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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Resguardados como están por una guardia dorada, ellos no ven motivo alguno para que sientan temor los ciudadanos.

Más aun, ellos deben pensar que hace tiempo, desde que asumieron sus cargos para ser más exactos, no ha existido ningún intento de robo en su bien protegido vecindario. Lo cual seria una clara evidencia que la ola de crimen está bajando.

En realidad, el abuso de privilegios está aumentando. A pesar del mea culpa que realizó el gobierno cuando se destaparon los miles de efectivos reservados para 'dignatarios', ofreciendo reducirlos para destinarlos a proteger a los ciudadanos, el hecho real es que no han disminuido las numerosas escoltas que les han asignado.

Incluso, el número de policías que realizan patrullaje son bastante menos de los que eran entonces al haberse retirado por inexplicables decisiones administrativas –tanto de la Municipalidad de Lima como del alto mando de la Policía– a casi tres mil efectivos de los vecindarios.

Al final, tenemos una absurda situación de funcionarios pagados por el Estado siendo protegidos por resguardos también en la planilla estatal dándoles una sensación de seguridad que para colmo les resta sentido de urgencia en el cumplimiento de su función. Para el contribuyente es un pésimo negocio realizar doble gasto sin recibir nada a cambio.

Capaz el día que ministros, generales y parlamentarios dejen de tener tantos guardaespaldas sientan el temor de ser asaltados caminando por las calles de cualquier vecindario o tengan la preocupación de no poder salir de sus casas para evitar ser robados. En ese momento se darán cuenta del motivo por el cual la inseguridad ciudadana se ha convertido en el principal problema para la enorme mayoría de peruanos.