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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Empero, pareciera que hasta para eso le quedó grande el cargo. Hoy, que se rumorea de nuevo su salida, sería apropiado distinguir el perfil del próximo primer ministro. Por supuesto, sería iluso identificarlo desde la visión de Palacio; J. Jiménez cumplía dicho perfil a plenitud. Por ello, señalaremos las características que –creemos– servirían en mejor medida al cargo.

Debería, en primer lugar, poseer capacidad comprobada de gestión. Esto es, que tenga iniciativa y experiencia, así como un claro enfoque por resultados. Tendría que ser capaz de lidiar con la compleja realidad social que nos rodea y de entender los procesos económicos y políticos, locales y regionales; asimismo, debería poseer un marco de conocimientos que le permitan liderar una agenda consensuada de desarrollo y reformas.

Por ello, es necesario que brinde la confianza necesaria –a los peruanos y extranjeros– en sus actividades empresariales, grandes y pequeñas. Tiene que ser una persona pragmática pero con el suficiente criterio sobre las dinámicas del mercado. Finalmente, debe considerar el premierato como un puesto de crecimiento personal que le permita poner en marcha una agenda y liderarla en su proceso, y no como un trampolín político o un espacio de beneficios privados.

Lamentablemente, todo apunta a que las brechas entre lo que necesitamos y lo que desean en Palacio son mayúsculas. Creemos, sin embargo, que la población está consciente de ello; tal vez por eso el actual premier goza de tan sólo 17% de aprobación.

Ojalá el gobierno identifique, pronto, a una persona idónea que revierta la tendencia pesimista que avistamos. Entre los voceados, a la fecha, pocos cumplen –en nuestra opinión– el perfil adecuado.