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Carlos Carlín,Habla.Babasccarlin@peru21.com

El trastorno bipolar, antiguamente conocido como psicosis maníaco-depresiva, es una afección por la cual las personas transitan de forma inesperada por estados de ánimo radicales. De muy calmado, pasan a irritable o a deprimido con rapidez. Ben Stiller, Jim Carrey o Catherine Zeta-Jones son exitosas personalidades públicas diagnosticadas como bipolares. Otros como Van Gogh, Hemingway o Marilyn Monroe, artistas brillantes y geniales, también eran bipolares. Y, aunque sus vidas no tuvieron un final feliz, no fue por su trastorno, sino por el desconocimiento o el desorden. La persona bipolar es una persona normal, como usted o como yo. Igual que un asmático, tiene que ser consciente de su diagnóstico y no descuidar su medicación. Fuera de eso, trabaja, ríe, ama y va al baño como todos. Sin embargo, se nos ha dado por usar el término 'bipolar' irresponsablemente. Una persona bipolar medicada busca, como todos, encontrar tranquilidad y felicidad para su vida, y lo último que quiere es escuchar a alguien calificar cualquier cosa con la palabra "Bipolar".

A un diabético no le gustaría escuchar: "¡Calla diabético!" como insulto, ¿no creen? Recordemos también los desagradables chistes sobre el Alzheimer. Antes de hablar, averigüemos que significa cada palabra que sale de nuestra boca. Así evitaremos incomodar por ignorancia a alguna persona bipolar o esquizofrénica que esté cerca de nosotros. Tan cerca, incluso, como en nuestra propia casa.