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Alfonso Grados,Opina.21agrados@infonegocio.net.pe

La oficialización de Lima como sede de los Juegos Panamericanos 2019 es un gran éxito. La excelente gestión de nuestros representantes, bajo el liderazgo de Pancho Boza, presidente del IPD, se vio recompensada con un reconocimiento que parecía inalcanzable.

El reto es grande, pues su puesta en escena excede el ciclo de las autoridades que consiguieron este respaldo. Los planes que pronto se iniciarán serán finalmente desplegados por otros actores. Ello obliga a mucho desprendimiento y a dejar de lado posturas politiqueras o populistas. Prioricemos designar una comisión organizadora que trascienda a un mandato político, liderada por personas intachables que cuenten con el respaldo de la opinión pública, para así atraer el tan requerido apoyo privado.

No olvidemos que la principal apuesta debe ser por nuestra juventud deportista, brindándole las mejores posibilidades de éxito. Ello implica elevar el rol del deporte en la agenda política, educativa y empresarial del país, dotándolo de recursos acordes con el alto nivel de la exigencia. Los peruanos solemos ser críticos de nuestros compatriotas, aun poniendo trabas para que el éxito corone su esfuerzo. Que estos Juegos sirvan para cambiar esa historia, trabajando para dejar de lado rencillas y empujar el gran carro del Perú deportivo.