La lucha por la libertad y por defender el futuro del país debe continuar, señala el columnista.
La lucha por la libertad y por defender el futuro del país debe continuar, señala el columnista.

La iniciativa ciudadana Peruanos en Marcha convocó a la población para la marcha por la Paz y la Unidad (política) para el 25 de mayo que pasó. En el claro concepto que los ciudadanos no cambiamos leyes o tomamos decisiones judiciales o políticas que corresponden a los poderes del Estado, sino, ejercemos nuestro legítimo derecho constitucional de reunión pacífica para alzar nuestra voz respecto de aquello que nos preocupa y que el Estado en su conjunto no está atendiendo.

Por ello, se invitó a los ciudadanos, a movimientos, gremios empresariales, colectivos como “Arica no se rinde”, “Frente Unión Perú”, “Somos libres Perú” y partidos políticos de clara tendencia por la libertad. Durante el nefasto gobierno de Pedro Castillo y hasta su caída, las marchas ciudadanas cumplieron un rol estratégico.

Al evento asistieron menos de 200 personas que, en definitiva, no cubrieron las expectativas de la convocatoria. Por eso, es necesario hacer un análisis de lo que pasó y realizar la autocrítica para corregir errores y volver a empezar. Son varios aspectos para tomar en cuenta. Uno de ellos es la falta de estrategia integral para la difusión del porqué y para qué era la marcha. Por otro lado, no se explotaron las bondades de la tecnología para llegar masivamente a todos los sectores por medio de las redes sociales.

Lo que sí fue comunicado de manera abierta y honesta es el hecho que esta iniciativa ciudadana no pretende ser partido político ni una organización formal, debido a que muchos ciudadanos están hastiados de ser siempre convocados por partidos políticos, con los mismos rostros y las mismas historias del pasado. Esto debido a la potencia de la “narrativa” progresista de demonizar a sus enemigos políticos (el APRA y el fujimorismo fundamentalmente), quienes son los “culpables”, incluso, del cambio climático. Increíble.

Otros factores contrarios fueron la jornada futbolística del torneo clausura y la feroz campaña desatada por enemigos encarnizados casi hasta la locura, que nos motejaron de “corruptos”, “caviares”, “conspiradores”, “lagartos”, “rateros” y otras barbaridades, que distribuyeron sistemáticamente por las comunidades de WhatsApp, TikTok y cuanta red social pudieron utilizar. Esto, indudablemente no nos doblegó, y seguimos adelante.

La lucha por la libertad y por defender el futuro del país debe continuar, para lo cual se deben mejorar las estrategias de convocatoria, una adecuada difusión en la mayor parte del país y una voluntad inquebrantable de proteger nuestra querida patria de los atroces peligros que la acechan. A los “enemigos” les decimos, hemos vuelto, sin temores, sin tibiezas, con la cabeza levantada, aferrados con toda el alma a la libertad y la Constitución. Ahí les caemos. Sí se puede.