Un año ha pasado desde que , ahora tristemente conocido como el "Asesino de Oslo" emprendiera un ataque sin sentido y en la isla de Utoya, en Noruega, mientras estos participaban en una reunión de juventudes de izquierda.

Horas antes, el ultraderechista detonó una bomba que acabó con la vida de otras ocho personas en el distrito gubernamental de Oslo, Noruega.

En una ceremonia para depositar ofrendas en el sitio de la explosión, el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, dijo que Breivik había fracasado en su objetivo de destruir el compromiso de Noruega con una sociedad inclusiva y multicultural.

"La bomba y los disparos buscaban cambiar a Noruega", dijo Stoltenberg a los cerca de 100 asistentes a la ceremonia. "El pueblo noruego respondió abrazando nuestros principios. El perpetrador perdió. El pueblo ganó".

En tanto, en una ceremonia celebrada en la isla de Utoya, unos mil jóvenes, entre los que había sobrevivientes de la matanza llevada a cabo por Breivik, recordaron a las víctimas.

El veredicto contra Breivik se pronunciará el 24 de agosto.