En una plaza de Atenas frente al Ministerio de Defensa, el portavoz del partido neonazi griego , Ilias Kasidiaris, sube a la tribuna bajo una lluvia de aplausos. Su más reciente hazaña: en un debate en la televisión.

El diputado ultranacionalista, vestido de negro, se dispone a iniciar su mitin electoral. De pronto, alguien improvisa una consigna repetida por otros, en medio de las risas de los asistentes: "¡Otro puñetazo para la lesbiana!". Después arranca la música marcial –con las banderas griegas en alto– y el espectáculo comienza.

En la recta final de la campaña de las legislativas del domingo, decisivas para el futuro del país en la Eurozona, cientos de curiosos –entre ellos muchos 'cabezas rapadas', mujeres y estudiantes– vinieron a escuchar el mitin de Amanecer Dorado.

El partido, que hasta hace poco era un grupúsculo y cuenta con una milicia acusada regularmente de agresiones racistas, tras las elecciones legislativas del 6 de mayo, en las que obtuvo el 6,9% de los votos, lo que le dio derecho a ocupar 21 de los 300 escaños de la cámara.

Sus simpatizantes esperan un resultado aún mejor el domingo, en medio de un clima de gran incertidumbre política en Grecia, hundida en la recesión por quinto año consecutivo y sometida a un severo plan de austeridad que se tradujo en fuertes reducciones salariales y aumentos de impuestos.

"Espero que logremos el 10% de los votos", dice Vasilis Bardis, un agente de seguridad de 43 años que luce numerosos tatuajes. Detrás de él aparece una banderola en la que se lee: "Tiburones acreedores, fuera de Grecia".

El otro caballo de batalla de los simpatizantes de Amanecer Dorado es . "No tenemos nada contra los inmigrantes, pero tenemos que proteger nuestro país", sostiene Vasilis.