(Reuters)
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vive una ola de violencia por parte de minorías islámicas. En los dos últimos meses, ya son más de 1,000 víctimas mortales de los atentados, según cálculos de fuentes médicas y de seguridad.

Al menos 26 personas murieron y 71 personas resultaron heridas hoy jueves en diferentes atentados: cinco coches bomba explotaron y otros dos atentados sacudieron .

Los cálculos no oficiales señalan que los últimos ataques elevan a más de 700 el número de decesos en abril, el mes más mortífero en Irak desde junio de 2008, según la . Más de 500 personas murieron en mayo.

Autoridades del Gobierno declararon este martes que actuarán "contra todas las milicias que cometen actos fuera de la ley", y llamó a una reunión "de las fuerzas políticas que deben asumir su responsabilidad".

Con esta escalada de violencia, las también llamó a los dirigentes iraquíes a reunirse lo más pronto posible para resolver sus divergencias y llegar a un acuerdo con todas las partes.

El ministro iraquí de Relaciones exteriores, Hoshyar Zebari, consideró necesario un acuerdo. "Es responsabilidad del gobierno redoblar los esfuerzos e impedir que degenere en guerra confesional entre sunitas y chiitas", dijo.

La espiral de violencia coincide con una movilización de la minoría sunita para denunciar su marginalización por el gobierno del chiita Nouri al-Maliki.

Según analistas, el descontento de la clase política alimenta la violencia y se multiplican los atentados contra mezquitas chiitas y sunitas, mercados llenos o peregrinos chiitas.