El actual presidente, Moncef Marzouki, visitó hoy la tumba del mártir Mohamed Bouazizi. (AP)
El actual presidente, Moncef Marzouki, visitó hoy la tumba del mártir Mohamed Bouazizi. (AP)

Con un optimismo prudente, celebró el primer aniversario de la revolución que puso fin a la dictadura de y desató sublevaciones en todo el mundo árabe.

Ahora el presidente es , un activista por los derechos humanos, mientras que un islamista moderado, al que el antiguo régimen encarceló, es el primer ministro al frente de una coalición tras los comicios más libres en la historia de Túnez. Pero las preocupaciones por el elevado desempleo arrojan una sombra sobre el orgullo de los tunecinos al transformar su país.

El alzamiento popular en Túnez comenzó el 17 de diciembre de 2010 cuando , un vendedor ambulante de frutas y verduras al que autoridades municipales le decomisaron sus productos, se prendió fuego. Él mantenía a ocho personas con menos de US$150 al mes.

Su acto desató el enojo y la frustración reprimidas de sus compatriotas, que organizaron manifestaciones que se extendieron en todo el país. Menos de un mes después, Ben Alí debió dejar el poder y huyó a Arabia Saudí el 14 de enero de 2011.

Pese a la llegada de la democracia en Túnez, inmolaciones como la de Bouazizi continúan. Al menos 107 tunecinos lo han imitado prendiéndose fuego hasta el momento. Según la cadena BBC, en la última semana, tres hombres se envolvieron en llamas.

La mayoría de los 'mártires' tunecinos tiene estas características: hombres jóvenes que provienen de áreas pobres, solteros y con educación básica. Además, están desempleados y, pese a su esfuerzo, no logran conseguir un trabajo.