El Papa recorre la plaza de San Pedro entre la muchedumbre y las banderas de numerosos países. (AFP)
El Papa recorre la plaza de San Pedro entre la muchedumbre y las banderas de numerosos países. (AFP)

Presentándose como un "humilde" servidor de Dios, el inauguró este martes su pontificado con un llamado a luchar por la paz y el medio ambiente, ante más de 100,000 de fieles llegados de todo el mundo a la .

"El verdadero poder es el servicio, y también el Papa, para ejercer el poder (…) debe poner sus ojos en el servicio humilde", afirmó Francisco, que en menos de una semana se ha ganado a muchos creyentes con gestos de sencillez y espontaneidad.

Ante una plaza abarrotada, en la que había 31 jefes de Estado, Francisco instó a los responsables de los ámbitos "económico, político y social" a no dejar que "los signos de destrucción y de muerte" guíen el mundo. Y citó a San Francisco de Asís, el santo que inspiró su nombre por su defensa de los pobres y de la paz, para pedir "respeto por las criaturas de Dios y por el entorno en que vivimos".

"No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura", agregó, desatando los aplausos de la multitud. Al comienzo de la misa, el Papa Francisco recibió el palio (larga estola) de lana blanca con seis cruces rojas que perteneció a su predecesor Benedicto XVI, y el simple anillo de Pescador de plata que ha elegido para su pontificado.

Mientras los fieles asistían con solemnidad a este momento histórico, en Buenos Aires, la ciudad natal del nuevo pontífice, una multitud que seguía en directo la ceremonia a través de pantallas gigantes estalló en aclamaciones y vítores.

La popularidad del nuevo pontífice del fin del mundo, quedó nuevamente demostrada en su recorrido en papamóvil por la plaza antes de la misa solemne.

Francisco, subido en un jeep blanco totalmente descubierto, saludó sonriente y con cariño a los fieles entusiastas que lo aclamaban en medio de un mar de banderas, muchas de ellas latinoamericanas, y pancartas en español con lemas como 'Siempre junto al Papa'.

"Es un acontecimiento que abre la visión de la Iglesia. Con el papa Francisco tendremos una Iglesia más cercana al pueblo y al mundo moderno", dijo esperanzado el sacerdote colombiano Rodrigo Grajales, de 31 años.