Papa Francisco cargó a la Virgen de Aparecida. (Reuters)
Papa Francisco cargó a la Virgen de Aparecida. (Reuters)

En su primer contacto directo con los fieles en Brasil, el mayor país católico del mundo, el criticó la sed de poder y prometió regresar al en 2017, cuando se cumplen 300 años del hallazgo de la imagen de la virgen patrona del país.

La promesa de regresar al santuario, a 168 kilómetros de , fue hecha por Francisco en un discurso no programado, en español, al final de la misa, cuando salió de la Basílica del santuario con la imagen de Nuestra Señora Aparecida en las manos para dar su bendición a los 200,000 fieles que enfrentaron horas de lluvia fuerte y frío intenso para ver por primera vez al nuevo Papa.

"Que Dios nos bendiga, que Nuestra Señora nos cuide y hasta 2017, ¡porque voy a volver!", afirmó, desatando una ovación del público, que festejaba ese contacto no esperado con el jefe de la Santa Sede, quien en todo momento se mostró alegre, cálido y simple.

La próxima visita se producirá probablemente el 12 de octubre de 2017, cuando se cumplan 300 años desde que la imagen venerada anualmente por unos dos millones de fieles fuera rescatada por tres pescadores de las aguas del .

Poco antes, el pontífice había dado el tono de su visita a Brasil para comandar en Río de Janeiro la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) al abogar por que los cristianos no se dejen seducir por "ídolos pasajeros", como el dinero, el éxito, el poder y el placer y transmitan a los jóvenes "los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno".

Según el pontífice, para ello es necesario adoptar "tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría".

"Nunca perdamos la esperanza", pidió Francisco, quien afirmó que el mal "existe en nuestra historia, pero no es el más fuerte".

"El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza. Es cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer".

"Con frecuencia se abre camino en el corazón de muchos una sensación de soledad y vacío, y lleva a la búsqueda de compensaciones, de estos ídolos pasajeros", agregó el papa, quien llamó los padres y educadores a ser "luces de esperanza" para los jóvenes: "Ellos no sólo necesitan cosas".

Francisco regresó hoy a Aparecida, donde estuvo por última vez en 2007 para participó en la redacción del documento final de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño.