Marco Prisco, uno de los líderes del paro, se entregó a las autoridades. (Reuters)
Marco Prisco, uno de los líderes del paro, se entregó a las autoridades. (Reuters)

La presidenta de Brasil, , se mostró hoy en contra de conceder amnistía a los agentes responsables de actos de vandalismo durante la militarizada en el nororiental estado de , que ingresó este jueves en su décimo día.

"Las personas no tienen que ser presas ni condenadas por el acto de reivindicar, pero los actos ilícitos, los delitos contra el patrimonio y los crímenes contra personas y contra el orden público no pueden ser amnistiados", expresó la mandataria en el nororiental estado de , al aludir a una de las principales demandas de los huelguistas.

Rousseff se refirió además a las sospechas de que policías huelguistas estimularon o hasta participaron en actos de vandalismo para sembrar un ambiente de pánico durante la huelga.

"No considero que el aumento de los homicidios, los incendios de autobuses, la invasión de autobuses por hombres encapuchados representen una forma correcta de conducir el movimiento (huelguista). Nosotros no consideramos correcto sembrar el pánico, sembrar el miedo y crear situaciones que no son compatibles con la democracia. Si se concede amnistía, éste se convertirá en un país sin reglas", agregó.

Rousseff se manifestó "aterrada" por el contenido de grabaciones telefónicas en las que el líder del paro en Bahía parecía apoyar la idea de incendiar vehículos y cerrar carreteras para fortalecer la huelga.

Las grabaciones también revelaron el interés de los policías amotinados de presionar el Congreso a aprobar una enmienda constitucional que aseguraría un significativo aumento en sus sueldos mediante una ampliación del paro a otros estados, como y .

La huelga policial en el estado de Bahía se debilitó este jueves, después que los líderes del movimiento, Marco Prisco y Antonio Angeli, aceptaron abandonar el edificio de la Asamblea Legislativa pasado por cientos de agentes y familiares- y se entregaron a las autoridades.

Prisco y Angeli están entre los 12 policías cuya detención fue ordenada por la Justicia que en la semana pasada consideró como ilegal la huelga de los agentes en demanda de aumentos salariales y fueron llevados a las dependencias de la Policía del Ejército.