(AP)
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llegó a vestir un sombrero vaquero para evitar ser detectado por cámaras aéreas y viajó por el norte de completamente afeitado, según desvela el informe de una comisión oficial paquistaní filtrado en las últimas horas.

La investigación critica duramente a las instituciones de Pakistán y reafirma la imagen del líder de obsesionado por su seguridad, desde su llegada a dicho país en 2002 procedente de Afganistán hasta su muerte en 2011 en la ciudad de Abbottabad.

Las portadas de los principales diarios paquistaníes se hacen hoy amplio eco del asunto, aunque las autoridades mantienen silencio de momento, informó la agencia EFE.

El documento, obtenido íntegramente por la cadena catarí Al Yazira, refleja detalles íntimos de Bin Laden como que comía "manzana y chocolate cuando se sentía perezoso" o que seguía estrictamente preceptos de la tradición islámica más conservadora.

El terrorista saudí obligaba a sus esposas a cubrirse incluso cuando aparecía un hombre en la televisión o hizo que sus hijas empezaran a llevar velo con apenas tres años de edad.

El testimonio de las mujeres supervivientes del operativo de EEUU –las tres esposas del saudí y una de uno de sus guardias– da cuenta de que en varios de sus desplazamientos por el norte de Pakistán, Bin Laden lucía la cara afeitada para no ser asociado a su larga barba.

Su meticulosidad para evitar ser detectado le llevó a usar incluso un sombrero vaquero cuando en 2005 llegó a su nueva casa de para que ninguna imagen aérea pudiera revelar su identidad.

Del informe se desprende que la obsesión del terrorista aumentó tras el arresto en Rawalpindi, cerca de Islamabad, del dirigente paquistaní de Al Qaeda , considerado uno de los cerebros de los ataques del 11-S y con quien Bin Laden compartió escondite algunos meses.

Según el relato de Maryam, la mujer de uno de los dos hermanos que actuaban como mensajeros y guardias de Bin Laden, ese arresto en 2003 llevó al entonces hombre más buscado del mundo a suspender cualquier contacto cara a cara con miembros de Al Qaeda.

Una hija de Maryam pudo, a pesar de todas las precauciones, identificar al misterioso inquilino del tercer piso del inmueble de Abbottabad tras verlo un día en las escaleras de la casa y reconocer su rostro en una imagen televisiva poco después.

El episodio enervó tanto a Bin Laden como a sus escoltas y supuso la suspensión de los contactos entre las familias del jefe de Al Qaeda, que vivía con esposas, hijos y nietos, y las de sus guardaespaldas.

Curiosamente, esa niña que identificó a Bin Laden lo llamaba el "tío pobre", ya que, ante su pregunta de por qué el señor del ático no iba nunca al mercado, sus padres idearon la excusa de que era demasiado pobre para hacer compras.