(Reuters)
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Seis naves chinas de patrullaje entraron brevemente ayer en aguas cercanas a un grupo de islas en disputa reclamadas por Tokio y Pekín, elevando la tensión entre las dos principales economías de Asia a su punto más alto desde el 2010.

Las islas, conocidas como en japonés y Diaoyu en chino, están cerca de yacimientos marítimos de gas y petróleo potencialmente enormes.

El Ministerio de Relaciones Internacionales de China dijo que las naves entraron en las aguas en disputa para realizar un patrullaje marítimo y que, por primera vez, Pekín llevaba a cabo una misión para "hacer cumplir la ley sobre sus derechos marítimos".

"Presentamos una fuerte protesta y también un caso firme de que la parte china debe dejar las aguas territoriales en torno a las islas Senkaku", dijo el ministro de Relaciones Exteriores japonés, Koichiro Gemba, en una conferencia de prensa en Sídney durante una visita a Australia.

El embajador chino, Chen Yonghua, llamado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón para recibir la protesta, repitió la postura de Pekín sobre las islas, pero agregó que China también esperaba que la situación no escale o perjudique las relaciones entre los países.

El primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, declaró de inmediato que las autoridades niponas "harán todo lo necesario para vigilar los barcos".

El premier chino, Wen Jiabao, advirtió el pasado lunes que Pekín nunca cedería una "pulgada cuadrada" del territorio chino.