Los héroes no tienen capa. El chofer Juan Casimiro fue brutalmente agredido cuando, en plena conducción, se negó a dejar a un pasajero en un paradero prohibido en la avenida Carlos Izaguirre, en . Pese a ser la víctima no dejó de pensar en las otras personas que llevaba en el bus.

El conductor que trabaja para la Empresa de Transportes Grupo Diez S.A.C. hacía sus labores como hace tres años y nunca pensó ser atacado de esa manera. Menos que el video de su agresión se viralizara y causara el repudio nacional. 

En declaraciones para El Comercio, Juan Casimiro contó que todo sucedió en el paradero 73. En el bus había una mujer con su bebé y le pidió que no lo dejara bajar hasta que lo vea un policía. Dos pasajeros más detuvieron al salvaje. 

"A pesar que yo le expliqué, el usuario me agredió. Tuve que tomar mis precauciones porque yo llevaba pasajeros y todo dependía de mí. Era mi responsabilidad (...) Yo no tenía nada qué hacer porque estaba inconsciente", dijo en un acto loable. 

Después de la agresión, uno de los usuarios bajó del bus y acudió a un patrullero, el agente identificó al sujeto, pero dijo que la denuncia se debía realizar en la jurisdicción de San Martín de Porres. 

Pasó el tiempo y como no llegaban los refuerzos, el policía le preguntó al conductor "en qué iba a quedar". Juan Casimiro le pidió que reconociera (monetariamente) algo por los golpes que le propinó, él se negó y entonces, le exigió —lo mínimamente humano— una disculpa.   

Casimiro sostiene que las reglas de tránsito se deben respetar, pues se hacen para proteger la integridad de los ciudadanos. "De nada sirve leer, sino se pone en práctica lo que nos va a servir en la vida", dijo con una humildad que contagia. Quizás el país necesita más personas como él.