Tenía urgencia por cubrir unos gastos familiares y esto llevó al suboficial del Ejército Marco Mendoza a caer en manos de un timador. Se trata de un exmilitar que se hacía pasar como promotor financiero y que no solo captó al agente sino también a otras 118 personas para cometer una gran estafa: sacar 'préstamos' por cerca de cuatro millones de soles del Banco de Crédito ().

¿Cómo lo hizo? Luis Estuardo Yengle Arana (54) operaba en las inmediaciones de las cooperativas y mutuales de esa institución y se identificaba como promotor de la mencionada entidad financiera.

Captaba a miembros del Ejército, e incluso a sus familiares, quienes atravesaban necesidades económicas y les prometía obtener dinero en cuestión de días. Para ello les solicitaba sus documentos, copia de DNI, boletas de pago, recibos de luz, agua, teléfono y otros.

Los clientes les entregaban sus papeles originales. Luego, sin que estos lo supieran, Yengle adulteraba los expedientes. Así, colocaba documentos falsificados en los que cambiaba el cargo que desempeñaban los interesados y les elevaba el monto de su sueldo.

Asimismo, consignaba como referencia a un empleado civil del Ejército, identificado como German Ramírez Concha, quien –según la Policía– sería su cómplice.

LA GRAN ESTAFA Cuando tenía los expedientes listos y solo faltaba la entrevista final del solicitante del dinero con un representante del banco, el estafador lo citaba horas antes y les decía que había hecho algunos 'agregados' en sus documentos para obtener un crédito mayor.

Les hacía ir a una agencia del Banco de Crédito, ubicada en el distrito de Villa María del Triunfo, y les precisaba que solo tenían que entrevistarse con la asesora de ventas y servicios, Luz Bazán.

Para ello les daba las características físicas de la trabajadora. En el lugar, los clientes llenaban y firmaban los respectivos formularios.

Así, obtenían los créditos y a la salida del banco, debían entregar un porcentaje al supuesto promotor. Los clientes con el transcurrir del tiempo no pudieron cumplir con las cuotas de pago.

Representantes de la referida entidad bancaria denunciaron el hecho ante la División de Investigación de Estafas de la Policía y, así, se descubrió esta operación ilegal.

Ahora, no solo el banco es el afectado con la millonaria suma de dinero, sino también las 119 personas que solicitaron los préstamos, pues les podría alcanzar una responsabilidad penal.

ATESTADO POLICIALPerú21 tuvo acceso al atestado policial de este caso. En el documento se concluye que Luis Yengle y Germán Ramírez son presuntos autores intelectuales de los delitos de asociación ilícita para delinquir y contra el orden financiero y monetario (obtención fraudulenta de crédito) en agravio del Banco de Crédito.

Ambos fueron notificados por la Policía, pero nunca se presentaron a la División de Estafas. Figuran en el atestado como no habidos.

En relación con la empleada bancaria Luz Bazán, ella aparece como presunta implicada. Según la Policía, la trabajadora fue la que coincidentemente atendió todas las solicitudes de los empleados civiles y militares que provenían del Ejército.

Sin embargo, en su manifestación ante la Policía, ella dijo que su función solo era verificar los documentos y que escapaba de sus manos la aprobación final de los préstamos. Se conoció que ella fue despedida de su centro de labores, apenas se presentó la denuncia policial.

Al consultar sobre esta estafa a la entidad financiera agraviada, voceros respondieron que "como parte agraviada, el BCP ha procedido a denunciar penalmente a todos los que resulten responsables en este caso".

DATOS

- Los préstamos se realizaron entre los años 2009 y 2011. La mayoría de montos otorgados fueron de entre 25 y 70 mil soles. Sin embargo, algunos llegaron a 100 mil soles.

- El empleado civil del Ejército, Germán Ramírez Concha, según estableció la Policía, se encargaba de atender a los verificadores del banco en su institución para dar credibilidad de los datos que figuraban en los documentos.

- Luz Bazán declaró a la Policía que solo conoció a Luis Yengle como cliente porque lo atendió en tres oportunidades en la agencia en la que trabajaba.