Kiara tiene 14 años y sueña con ser policía o reina de belleza. Es una chica traviesa, de ojos vivaces, curiosa y muy juguetona. Nadie pensaría que este domingo celebrará el Día de la Madre y que tiene un hermoso bebé de un año y un mes de nacido, el cual gestó a los 12 años y alumbró a los 13.

La menor fue víctima de un abuso sexual. Un panadero la engañó y aprovechándose de su necesidad le obsequiaba todos los días pan y pasteles hasta que un día la violó, dejándola embarazada. La madre de Kiara no podía hacerse cargo de la niña y por eso la menor fue llevada al Centro de Desarrollo Técnico Productivo (Cedetep), un albergue que acoge a madres adolescentes.

En el albergue Kiara está aprendiendo a cuidar a su hijo. Al principio no sabía cambiarle el pañal, no sabía amamantarlo y en las noches se quedaba dormida mientras el bebé lloraba, pero ya no es así. Aunque Kiara quiere a su hijo, a veces se desespera por su llanto.

"Cuando él llora o hace travesuras yo no sé qué hacer y a veces lo dejo solo o le pego, aunque me han dicho que no debo hacerlo, pero es que no sé cómo hacer para calmarlo, no sé qué hacer, me falta paciencia", nos dice confundida.

Sin embargo, Kiara se emociona al recordar la primera vez que su hijo le dijo mamá y cuando descubrió que podía gatear. Con ayuda del Cedetep, la joven está terminando su secundaria y, aunque no sabe bien qué pasará en el futuro, desea lo mejor para su hijo.

Una mamá ejemplar

Luz Clarita es otra mamá adolescente. Tiene 17 años y el embarazo también la sorprendió como a Kiara, pero a diferencia de ella la joven pone todo su empeño para ser una madre modelo. Su bebé de ocho meses de nacida es su mayor felicidad.

"Yo quería tener mi bebé más adelante, pero cuando veo su sonrisa, cómo gatea y cómo quiere caminar o cómo come, me gusta. No lo cambiaría", asegura emocionada.

La adolescente resultó embarazada tras tener relaciones sexuales con su enamorado. Sus padres, al enterarse de la gestación, la echaron de su casa y también fue rechazada por la familia de su pareja que incluso le pegó.

La hijita de Luz Clarita nació con hidrocefalia y eso angustió mucho a la joven madre. "Casi un mes no tuve a mi hija a mi lado, ella estuvo hospitalizada y eso me dolió demasiado. Por eso ahora no quiero que se separe nunca de mí", señala.

En Cedetep, además de estudiar, Luz Clarita participa en los talleres productivos de panadería, confección y textilería y ya ha planificado que al terminar la secundaria estudiará contabilidad y luego formará su empresa de confección.

"Para mi bebita quiero un hogar seguro con mucho amor y por eso voy a trabajar, para que no le falte nada", nos dice muy segura.

Crisis por falta de recursos

Aunque estas dos jóvenes madres están saliendo adelante con apoyo que el Cedetep brinda a las adolescentes que pasan por la misma situación, este hogar corre el riesgo de cerrar sus puertas debido a problemas de presupuesto. El año pasado concluyó el apoyo financiero de la entidad que las financiaba y no han podido conseguir el auspicio de otra organización.

Carmela Castillo Farneschi, directora de Cedetep, señaló que anualmente se necesitan 153,000 dólares para financiar el cuidado de las madres y de sus niños, asegurar el pago mensual de las madres cuidadoras y la psicóloga y pagar los gastos de alimentación y mantenimiento del lugar.

"El albergue funciona desde 1996 y desde el año 2000 tiene el proyecto de madres adolescentes. Aunque hay capacidad para 20, actualmente tenemos 10 niñas madres de entre 12 y 17 años, la mayoría son víctimas de agresión sexual o vienen de hogares en extrema pobreza y han sido derivadas por alguna entidad del Estado. Sin embargo, el Estado no nos da recursos para mantener el albergue", explicó.

En Cedetep las niñas madres reciben atención integral en alimentación, salud y asesoría psicológica. Además tienen la opción de terminar la secundaria y recibir capacitación en talleres productivos para que puedan realizar emprendimientos de joyería, tejido, panadería y repostería, con la idea de que cuando salgan tengan una herramienta para enfrentarse a la vida.

Las menores permanecen en el lugar hasta que se estabilicen emocionalmente y puedan ser reinsertadas con sus familias. "Sin embargo, muchas veces las niñas permanecen más años porque sus casos no se resuelven en el Poder Judicial y necesitan protección o porque se trata de menores que vienen de provincias y han perdido contacto con sus familias", dijo Castillo.

La directora de Cedetep hizo un llamado a las autoridades para que brinden su apoyo económico a fin de que el albergue pueda seguir brindando apoyo a estas niñas madres.

"En este momento el centro está en crisis. Nos estamos manteniendo con los recursos que genera el centro de educación inicial que tenemos en Cedetep y para el cual el gobierno nos apoya con profesoras. También recibimos víveres de algunos comités de vaso de leche o de municipios, pero no es suficiente", manifestó.

Apoyo de Miss Sudamérica

Sensibilizados ante esa problemática, los organizadores de Miss Sudamérica llevaron la semana pasada ayuda a las madres adolescentes y a sus hijos. Las candidatas consiguieron recolectar más de 2,000 kilos de víveres, los cuales entregaron a las jóvenes madres, con quienes reflexionaron sobre el proceso que enfrentaron para asumir su maternidad temprana.

Carmela Castillo agradeció la ayuda y señaló que las personas que quieran seguir apoyando el funcionamiento del centro pueden hacer sus donativos a las cuentas de Interbank 059-304164875-2 (dólares) y 059-300072090-6 (soles).

Cedetep ya cuenta con certificado de exoneración de impuesto a la venta para que las empresas que puedan donar disminuyan sus impuestos.

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