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Cambiar o desaparecer

Es imposible no preguntarse por qué los humanos cometemos tantos errores. Por qué, en algunos casos, tropezamos casi gozosamente con la misma piedra.

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Fecha Actualización
Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

O por qué, a pesar de las evidencias, nos resistimos a inaugurar una relación sana con la naturaleza, aunque en ello nos vaya la vida.

La respuesta está, por lo que se sabe hasta ahora, en el cerebro. Este, cuando tiene ante sí un camino obvio y atractivo, bloquea los otros caminos posibles. Es como decirse "para qué me voy a equivocar por un camino nuevo pudiéndome equivocar por este". El modelo presente en nuestra mente nos ciega a las nuevas alternativas. Aconsejan, los familiarizados con los secretos del cerebro, que la alternativa para crear, para cambiar, es bloquear el camino obvio y atractivo y permitirse pensar otras alternativas como si la que ocupaba nuestra mente no existiera. Siempre, en todo caso, se podrá volver a ella si fracasamos en los nuevos intentos. Los cambios tecnológicos actuales, que inciden en los más mínimos detalles de nuestra existencia y en los gestos decisivos que determinarán la supervivencia de la especie y de muchas otras formas de vida en el planeta, hacen imprescindible abrir esta nueva perspectiva de comportamiento.

Sé que los burócratas de los organismos financieros, los políticos tradicionales de derecha o de izquierda, los empresarios exitosos y muchísimas más personas con muchísimo menos por defender, sienten un horror oceánico hacia el cambio. Deberán cambiar y cambiarán. Lo bueno sería que esto ocurra antes que el regreso a la sustentabilidad de la vida no se haya vuelto imposible.