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[Opinión] Marisol Pérez Tello: 100 días de desgobierno

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(Foto: Presidencia del Perú)
Fecha Actualización
El 28 de julio asumió la presidencia Pedro Castillo en un ambiente de enfrentamiento y polarización, generando desconcierto, frustración, temor o silencio en quienes no lo apoyamos pero despertando ilusión en quienes apostaron por él.
Lejos de gobernar democráticamente y para todos, desde la izquierda que representa, se ha convertido en el peor enemigo de su propio gobierno y del país, exacerba la polarización, plantea propuestas populistas, cambia de discurso según el auditorio y nombra ministros y funcionarios sin capacidad técnica y con severos cuestionamientos éticos y penales.
Cada día es más evidente su falta de liderazgo, la negativa o incapacidad de tomar decisiones, el copamiento político y la improvisación. Sin plantear las reformas institucionales que se necesitan, pero desconcertando más con el fantasma inconstitucional de la Asamblea Constituyente. Tema que debería zanjar de inmediato y proponer seriamente los cambios que considere en el marco del artículo 206; solo así garantiza seguridad jurídica.
Basta de propuestas vacías que esconden estatización en la renegociación del gas de Camisea; la ausencia de planes para los agricultores y para el agro en la llamada segunda reforma agraria; eludir la formalización y la ejecución eficiente de los recursos públicos en la reforma tributaria y la falta de empleo formal en el aumento de la remuneración mínima vital.
Todo esto afecta la eficiencia y el funcionamiento del gobierno, desestabiliza el país, aumenta los conflictos sociales, ahuyenta la inversión, incrementa la inflación y el dólar y se traduce en la vida de la gente en incertidumbre, falta de empleo y de esperanza, en un contexto de pandemia del que necesitamos salir vivos, con trabajo y con oportunidades de desarrollo.
Ante las sugerencias y alertas se victimiza en la plaza; ante el pedido de rendir cuentas, silencio y ninguna capacidad de autocrítica. Todo con la complicidad de quienes siendo conscientes de lo que pasa, callan y con eso contribuyen a lo que será el fracaso del país, de su gobierno y de las izquierdas en el Perú.
Es inaceptable la intromisión y atropello que el Ejecutivo impone a las Fuerzas Armadas. Las presiones desde Palacio de Gobierno para influir en el proceso de ascensos, la sola designación y posterior blindaje de Walter Ayala y del secretario personal de Palacio de Gobierno; entre el elenco reciente.
La democracia requiere permanente vigilancia que asegure la participación de los ciudadanos según sus convicciones políticas y garantice a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus gobernantes.
Queremos un país con destino, ya perdimos 100 días. Gobierne, señor presidente.
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