Wendy Ramos. (Foto:Martín Pauca)
Wendy Ramos. (Foto:Martín Pauca)

Niños se divierten en un columpio cercano. Pájaros cantan, pasa una leve brisa. Reina paz y calma. Para , este es el ambiente ideal, más que una casa con una gran piscina. Ve belleza en lo diferente y en lo único. Si se siente triste, es abierta con sus emociones y pone una película dramática para desahogarse en lugar de guardar el dolor. Cualquier reto que se presenta en su vida lo toma con emoción, con felicidad.

Wendy Ramos, querida actriz, clown, comunicadora y guionista, acaba de publicar su primer libro dirigido al público infantil, Perronejo (Grijalbo, Penguin Random House). Hablamos con ella acerca de la creación de este libro.

Wendy Ramos

¿Cuál fue tu inspiración para el cuento?

Un muñequito que tengo desde 2017. Lo compré en el Nepal y cuando se lo enseñaba a la gente siempre decían que eran un perro, una muela o una llama; pero para mí era un conejo. Me dio pena eso, y lo empecé a llevar conmigo en mis viajes y a tomarle fotos. De ahí surgió la idea de crear el cuento, de defender lo diferente, lo único. Muchas veces a todos eso nos da miedo en la vida, pero en especial se da en los niños, que quieren ser igual a todo el mundo, y cualquier detalle que te hace diferente a veces se señala y tiende a la burla. Y pensé que sería hermoso hacer un cuento celebrando las diferencias. Entonces, este año me animé, lo escribí con ayuda de Micaela Chirif, que es experta en cuentos, y participando en un taller de cuentos.

¿Cómo te pareció el proceso?

Al principio, me asusté, al hacer algo que no había hecho antes. A primera vista, hacer un libro para niños parece más fácil; pero al contrario, es mayor responsabilidad. Tiene poco texto, pero por ello tienes que elegir las palabras adecuadas. Ha sido toda una aventura trabajando todo un año en esto.

Wendy Ramos. (Foto: Martín Pauca)
Wendy Ramos. (Foto: Martín Pauca)

¿Leías mucho de niña?

No, no había muchos libros en mi casa. Había enciclopedias, y del colegio mandaban libros horribles, pesados y muy difíciles, sufría cuando me mandaban a leer. Pero ya de grande descubrí literatura que me llamó la atención.

¿Qué literatura?

Estaba en casa de mi hermana, que leía mucho, tenía una colección de las obras de Hermann Hesse. La obra Demian me hizo pensar en la película de terror La profecía; no era ello, pero, aun así, me enganchó. Tendría 17 o 18 años, me emocioné. Luego empecé a leer más libros.

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Es un libro para niños. ¿Pero podría ser para adultos?

Sí, creo que sí. En las firmas de libros para este cuento, la gran mayoría que viene para firmar son adultos. Pregunto a veces a quién lo dedico, ya que estos libros son regalos para la Navidad, y me dicen “a mi niño interior”, y me parece lindo. He recomendado incluso el cuento a amigos, que están en nuevas etapas de sus vidas, y están descubriendo nuevas partes de su ser. El cuento es sobre si es un perro o un conejo, ¿qué es? Y eso nos pasa a nosotros, que no sabemos qué somos o qué queremos.

Comentas a menudo sobre “amar lo que haces”. Muchas personas no llegan a amar lo que hacen porque no saben qué es lo que aman. ¿No llegan a conocer sus pasiones porque temen adentrarse en lo desconocido?

Estamos dando vueltas y cuando recién nos subimos, nos da pánico, pero pasa el tiempo y te acostumbras. En la vida es igual cuando inicias nuevos trabajos. Cuando recién empecé esto pasé pánico, pero luego me sentí cómoda. Muchos se resisten a tomar cursos para aprender cosas nuevas, tal vez para evitar el fracaso. Pero es bueno siempre intentar, es como una cita a ciegas. No sabes si te cambiará la vida o no, eso me pasó a mí con un taller de clown. ¿Pero cómo escoges, si no sabes las opciones que hay en la vida?

Para el cuento aprendiste a ilustrar, ¿no?

Eso fue una locura. A mucha gente le conté sobre el cuento, y estaban todos maravillados, y querían que lo ilustre, pero no sabía ilustrar. Busqué a ilustradores, pero todos me insistían que lo hiciera yo. Cuando estuve en Chile, en la casa de un ilustrador, le leí el cuento, y él también me insistió que lo ilustrara. Pues lo empecé a dibujar para mostrarles a todos que no podía. Pero cuanto más avanzaba, me gustaba la idea de unir palabras con imágenes. Cuando había algo que no sabía, jugaba, y me gustaba cómo quedaba. Se lo mostré a Eduardo Tokeshi, quien hizo la dirección artística, y me ayudó con partes del libro.

Wendy Ramos. (Foto: Martín Pauca)
Wendy Ramos. (Foto: Martín Pauca)

¿Te influyó tu vida al crear el cuento?

Hago muchas cosas en mi vida, y después lo observo. Hay gente que tiene muy claro el propósito, yo no. Nadie, por más sabio que sea uno, puede responder quién eres tú. Te toca indagar en tu interior, y ahí está mezclado todo tu pasado, tus historias, tus emociones. Y las emociones se pueden mezclar. Y es bueno que los niños también sepan, que no se conflictúen al sentir dos sentimientos al mismo tiempo. Por años me tapaba los sentimientos negativos, pero no sirve. Es necesario llorar, es sano.

¿La gente debería ser abierta con sus emociones?

Creo que sí. No siempre para todo el mundo, porque no siempre estamos rodeados de gente que merece ver esa parte nuestra, pero la idea es buscar nuestra tribu.

Actúas, escribes, pintas. Y siempre pareces abierta a hacer nuevas cosas. ¿No lo encuentras algo abrumador?

Yo soy así, soy curiosa; cualquier cosa que me llama la atención, ahí voy. Estoy siempre dispuesta a enamorarme: ir a esa primera cita, y ver si encuentro algo que me guste más de lo que ya estoy haciendo.

AUTOFICHA:

-Janet Wendy Natalia Ramos Rey. Nació en Lima y fue al Colegio Vedruna. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima especializándose en medios. Sus clases favoritas fueron las de guion y cine. Otros estudios que hizo: clown, voz, improvisación, encuadernación.

-Es una mujer renacentista, no se cierra a aprender cosas nuevas. Hizo tres libros, 11 películas, 11 obras de teatro y cuatro series. Fundó la asociación “Bolaroja”. Si tuviera una cajita donde guardar sus mayores recuerdos (que la tiene), entrarían “Bolaroja” y su pasión por el cine.

-Sus próximos proyectos son dos libros que tiene en mente escribir, y empezar en un curso sobre conferencias para actores. Está dispuesta a participar en nuevas series o películas. “Perronejo” es un bonito regalo, una linda historia, y los niños se divertirán jugando con sus padres con las palabras del libro.

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