José Donayre, Arturo Molinari y la historia de la obra teatral publicada en 1921. (FOTO: VIOLETA AYASTA / GEC)
José Donayre, Arturo Molinari y la historia de la obra teatral publicada en 1921. (FOTO: VIOLETA AYASTA / GEC)

Su bisabuelo llegó a Lima en la década de 1890. Viajó tres meses en barco desde Génova, tiempo que aprovechó para aprender español. No solo exploró oportunidades en la capital, sino también se trasladó a la selva central, a la sierra y al norte del país. En ese tránsito, en 1921 publicó el libreto teatral Libertas o La independencia del Perú: drama en cuatro actos. Texto que su bisnieto halló en la Universidad de Texas, en agosto de hace ocho años, y que ahora publica en una impecable edición bajo el sello Maquinaciones Narrativa acompañado de un estudio del dramaturgo Miguel Ángel Vallejo.

Para llegar a San Luis de Shuaro, en , hay que viajar una hora, por carretera, desde Villa Rica. Seguir caminos en espiral, internarse en la ceja de selva. Rodeada por un bosque de pinos y árboles frutales, Donayre levanta una finca, una cabaña, un retiro para escritores y escritoras. No sabe el punto exacto donde estuvo su bisabuelo, pero en esa región también se estableció Arturo Molinari hace más de un siglo. Una coincidencia. “Eso me hace pensar en un vínculo más allá de lo lógico”, me dice por teléfono. Desde Lima, sus palabras tratan de acortar la distancia.

-Hace un año estabas presentando 21 relatos sobre la independencia del Perú y ahora Libertas... ¿Cómo ha sido tu relación con el Perú?

A veces es una relación un poco tóxica. Pero es mi patria, es un país que admiro más allá de las personas miserables que nos pueden gobernar eventualmente. Siempre queda la esperanza de la construcción de un país que atienda las verdaderas necesidades de las mayorías. Me indigna que se usen ciertos pretextos para llegar al poder y luego viene la traición. Soy muy pesimista, pero trato de reconstruirme desde la esperanza.

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-¿Publicar libros es una forma de reconciliarte con el Perú?

Cada libro que edito es un nuevo intento de hallar mejores respuestas. Desde hace ocho años vengo haciendo colecciones temáticas de narrativa, reúno gente, busco escritores y escritoras. Hay muchos escritores que no forman parte del canon, de esta industria manejada por algunas editoriales y transnacionales. Y es gente que está postergada. Trato de identificarlos, muchos viven en provincia, al margen, y los invito. El libro 21 relatos sobre la independencia del Perú salió con otro que tenía que ver con Vargas Llosa y uno más sobre superhéroes. En todos el tema peruano se decanta. Y este año iba a salir 21 relatos de mujeres que lucharon por la independencia del Perú. Lo tengo listo, pero lo hemos postergado para 2021. Sigo encadenado al tema de la independencia que me apasiona.

-¿Te defines como un patriota, un nacionalista?

No. Eso me lleva a una suerte de neofascismo. Ese nacionalismo no me lo creo. Ser patriota es pagar tus impuestos, aplicar la distancia social, usar mascarilla, respetar la luz roja. Soy enemigo de los desfiles, me indigna cantar un himno que no me representa.

-Pero saber que tu bisabuelo publicó una obra en el centenario debe generar un apego más estrecho con el Perú.

Me sentí muy orgulloso, así no comparta la cuestión ideológica de mi bisabuelo. Y me enorgullece más porque él fue un extranjero que llegó y se enamoró del Perú. Eso para mí tiene mucho más valor. Además, mi bisabuelo fue un tipo que recorrió todo el país.

-Estuvo en Chepén, La Merced, Huancavelica.

Él no llegó a Lima y no puso su bodega ni panadería, que era un poco lo típico de los italianos. Una de sus primeras actividades económicas fue hacerse de un fundo en La Merced. Y mira, yo desde hace cinco años también apuesto por eso, hacerme de una finca.

-Hay más de una coincidencia con tu bisabuelo, como esta pulsión por trabajar en varios flancos y de manera prolífica.

Él, por ejemplo, estuvo en contacto con González Prada como miembro de la logia a la que pertenecía. Lo contactó para que diera charlas, que hoy sería un webinar (risas), sobre la importancia de la mujer en la sociedad, un tema de mucha avanzada en ese entonces. No obstante que mi bisabuelo era un tipo de avanzada, se casó de treinta y tantos años con mi bisabuela que tenía 14. Imagínate. Son las contradicciones de un hombre de esa época.

La obra teatral publicada en 1921.
La obra teatral publicada en 1921.

-En el libro, Molinari pone en escena a una nobleza que desprecia las gestas independentistas, que tilda a San Martín hasta de “Lucifer”.

San Martín era el ateo que iba a eliminar a los españoles o hijos de españoles. Molinari caricaturiza a los españoles y al final los humaniza, los hace más mente abierta hasta cierto punto y se pretende una conciliación a través de la figura más simbólica del teatro que es el matrimonio. Estamos hablando de 1821 y Molinari usa un lenguaje de época, imita un lenguaje de 100 años atrás. Cuando él llegó al Perú, uno de sus primeros trabajos fue en un colegio como profesor de Literatura. Eso habla muy bien de sus capacidades expresivas.

-Mirando el pasado y pensando en el año que falta y que tendremos que transitar en medio de la pandemia, ¿cómo llegaremos al bicentenario?

Vamos a llegar chamuscados, golpeados, resentidos. La clase política no está dando la talla, no está a la altura de las circunstancias. Las fallas son tremendas en el Ejecutivo y Legislativo. También lo cierto es que nuestra independencia dejó mucho que desear, fue la independencia de un pequeño grupo, un proyecto transnacional.

-¿El 28 de julio de 2021 qué celebraremos?

Una forma de llevar este país, pero aún con muchas causas pendientes. Las mujeres todavía tienen muchas batallas que luchar. Yo tengo una hija de 12 años y quisiera que ella tenga las mismas oportunidades, y sé que no es así. También está el tema de las zonas rurales, de las comunidades nativas, que ni siquiera forman parte de nuestro horizonte cultural. ¿Un awajún se siente realmente peruano?, ¿a un awajún lo vemos como peruano?

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AUTOFICHA:

- “Soy José Donayre Hoefken. Nací en Lima, en 1966. Soy limeño de tercera generación. Tengo 54 años de edad. Mi bisabuela también era italiana, como mi bisabuelo, Arturo Molinari. Ella llegó chiquita al Perú. Y no conozco Génova, donde nació Molinari”.

- “Debo haber publicado más de 30 libros en total y bajo mi autoría unos 20, considerando libros para adultos y jóvenes. Ahorita está por entrar a imprenta una compilación que he hecho sobre cuentos de la pandemia escritos por 19 médicos. Lo presento el 21 de agosto en la Feria Internacional del Libro de Lima”.

- “De mi bisabuelo he identificado cuatro títulos más, pero solo tengo los nombres, no las obras. He adaptado Libertas o La independencia del Perú a una novela gráfica. Y también quiero promover la puesta en escena de Libertas... Ambos para el próximo año”.

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