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Se ha hecho habitual que algunos políticos e influencers busquen etiquetar al liberalismo con cuestiones absurdas que no defiende.

Hace unos meses, un político de izquierda transmitía la idea de que la defensa del mercado de los liberales tendría algo que ver con mafias que extorsionaban a un vendedor de oxígeno. Un disparate porque el liberalismo rechaza el crimen.

Hace poco un influencer ironizaba sobre la tragedia de unos comerciantes dando a entender que los liberales defienden la libertad de trabajar sin respetar las reglas. Otro despropósito porque no hay en el bagaje intelectual y activista del liberalismo algo que llame a no respetar las reglas. Este defiende precisamente que se respeten reglas generales aplicables para todos. Como reflexiona Friedrich A. Hayek en su ensayo “Liberalismo”: “La concepción liberal es, pues, necesariamente la de una libertad en la ley, una ley que limita la libertad de cada uno con el fin de garantizar la misma libertad para todos”.

Antonella Marty en “El manual liberal” argumenta también que “los liberales ponen énfasis en la seguridad jurídica como un pilar vital de una sociedad libre y que ello equivale a ser gobernados por leyes conocidas y no por decisiones arbitrarias del gobierno”.

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David Boaz, en el libro The Libertarian Mind: A Manifesto for Freedom, aporta esto: “Desde el punto de vista liberal, todas las relaciones humanas deberían ser voluntarias; las únicas acciones que deberían ser prohibidas por la ley son aquellas que involucran el inicio de la fuerza contra aquellos que no han usado la fuerza, acciones como asesinato, violación, robo, secuestro y fraude”.

Puede haber matices dentro de las organizaciones, redes, activistas, pensadores y escuelas que se definen como liberales pero coinciden en defender que todas las personas tengan las mismas libertades y en consecuencia se sujeten a las mismas normas generales. Juan Ramón Rallo explica bien esto en “Liberalismo: Los 10 principios básicos del orden político liberal”.

Por tanto, ¿de dónde habrán sacado que el liberalismo propone no respetar reglas? Lo que expresan estos políticos e influencers les plantea un dilema: ¿o hay mala intención de tergiversar o hay falta de rigurosidad sobre lo que es el liberalismo? Si dicen que no hay mala intención, entonces tendrán que admitir que no están siendo rigurosos. La honestidad intelectual escasea.

Lea mañana a: Richard Arce

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