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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

No obstante, pensando más en términos políticos que económicos, decidieron aplicar el embargo al crudo iraní a partir del 1 de julio de 2012. La fecha fue establecida para hallar nuevos proveedores y con la convicción de que Irán hasta podría mostrarse agradecido por esta dilación. Parece que no será así. La reacción iraní, que anuncia un interesante esquema de alianzas y sugiere el surgimiento de un nuevo mapa del poder, podría ser histórica: ellos –por decisión propia– cortarían el suministro de crudo a Europa a partir de esta semana. Si Irán procede de este modo, países como Grecia, España e Italia –cuyas importaciones de petróleo dependen en cerca del 14% del crudo iraní– se las verán más negras que el petróleo que les faltará. Los nuevos proveedores tienen compromisos que no les permitirían cubrir en lo inmediato esta demanda.

Irán, por su parte, ya cuenta con dos clientes para reemplazar a los europeos: China e India, que ya reclamaron mayores volúmenes, además de Japón, que expresó claramente que sus necesidades energéticas primarán sobre los intereses políticos de Estados Unidos, y seguramente Corea del Sur, cuya industria no puede darse el lujo de un atraso.

Esta movida política determinará un aumento en el precio del crudo, nocivo para la mayoría y subrayará el debilitamiento de la influencia estadounidense en el complicado ajedrez universal.