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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

Difícil situación en la que se han puesto todos los congresistas, incluida la ministra de la Mujer, por no haber hecho las cosas bien.

Si el Consejo Directivo decidiera seguir adelante con el incremento de los gastos de representación, solucionarían su problema económico, pero quedarían muy mal con la opinión pública –por la forma como lo hicieron, y por los argumentos que utilizan para justificarlo–, y en adelante las críticas por su falta de productividad, errores o denuncias serán hechas con mucha mayor severidad. Si, en cambio, retroceden y eliminan el incremento, estarían admitiendo su error o su exceso y tendrán que contentarse por un buen tiempo con los recursos que ganaban, pero se librarían del "odio" ciudadano.

Si se mantiene el incremento, los congresistas que han criticado la medida y que renunciarán a recibir mayores recursos, habrán ganado algunos puntos ante el electorado, pero se quedarán sin el dinero que ganarán sus colegas por los siguientes tres años. Si se elimina el incremento, todos seguirán ganando igual, pero las críticas internas contra ellos serán demoledoras.

La situación de la ministra de la Mujer no es menos complicada. Si se mantiene en sus "trece" de que no ha cometido ninguna irregularidad a pesar de haber cobrado los gastos de representación mientras ha sido ministra, y de escoger arbitrariamente el sueldo que desea cobrar, podría aspirar a que la opinión pública olvide temporalmente el asunto, pero se abrirá un flanco muy difícil de cerrar –incluso dentro del Parlamento–, perderá políticamente y habrá perdido autoridad para criticar cualquier situación irregular en el futuro.

Si, en cambio, admite su error o su exceso y devuelve el dinero, perderá también políticamente y tendría que evaluar su permanencia en el Gabinete, pero habrá ganado varios puntos ante el electorado.