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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Sin embargo, esa visión favorable no parece ser la que quieren proyectar quienes los están liderando, sino todo lo contrario, ya que están haciendo un esfuerzo para que las renuncias de esos parlamentarios parezcan una pérdida. Esto último es el resultado de obligar a la opinión pública a tener que compararlos con los reemplazos que han designado.

En realidad, no entendemos a quién se le puede haber ocurrido nombrar en el lugar de los renunciantes al minero ilegal 'Comeoro' en la Comisión del Ambiente y Ecología (¿?), a la flexible (con la propiedad de otros) 'Robacable' en la de Familia, mientras que Chehade va a Economía, lugar ideal para alguien acusado de lobbista.

Incluso esos tres congresistas fueron sancionados; se les suspendió por 120 días y, sin duda, debieron ser desaforados. Al lado de ellos, los radicales que se han ido de la bancada parecen niños de teta, y más de uno aprovechará para decir que ya los están extrañando.

Más aún, si el Gobierno va a tener que recurrir a legisladores de tan bajo nivel y con rabos de paja para llenar sus plazas, entonces no les queda más alternativa que abrir la cancha y formar alianzas, muy rápido.

Por otro lado, no tenemos duda alguna de que con la turbulencia política que se ha venido generando –con la clara intención de crear desorden y caos–, lo último que debe dar el Gobierno es una imagen de debilidad y de improvisación en el manejo parlamentario. Más bien, deberían buscar revertir la pésima imagen de tener tanto congresista cuestionado, trabajando con más amplitud y buscando consensos, en lugar de poner en vitrina a los más prontuariados.