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Lucía de Althaus,Opina.21quererteatiperu21@gmail.com

Efectivamente, tenemos un poder muy grande al decidir tener un bebé, pues nuestros cuidados, amores, errores y aciertos, así como nuestras experiencias pasadas, irán formando al futuro adulto. Pero pocas veces hablamos acerca de lo que el bebé trae consigo, ese temperamento que puede hacer que la crianza sea más fácil o mucho más retadora para una misma madre. La genética, entonces, sí tiene un lugar en la formación de ese vínculo, pues las características del bebé impactan en la reciente madre, transformándola también. Lo que sucede entonces es un encuentro entre dos mundos, dos personas que forman un binomio, que se van conociendo y transformando mutuamente. Esto nos ayuda a reflexionar que si bien tenemos mayor poder en ese binomio, y esa es una responsabilidad, también debemos observar y respetar qué es lo que él quiere ser en este mundo.