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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Un caso ilustra el horror que padecen las mujeres en ese país. La joven Gulnaz, quien fue encarcelada por ser violada y cuya pena fue cuadruplicada por haber intentado defenderse tras un recurso de amparo, ha recibido un indulto del presidente Karzai a condición de que se case con su victimario y se someta a este por el resto de su vida. Ese es el nivel de los estadistas elegidos por Occidente para dirigir esa república islámica. Karzai, como sabemos, era empleado de una multinacional gringa. La medida no debe asombrar a los cristianos pues la Biblia (Deut. 22: 28-29) dice: "Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos, entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata y ella será su mujer. Por cuanto la humilló, no la podrá despedir en todos sus días".

Es un extraño castigo al violador que, de este modo, se ata de por vida a una mujer que ha sido deshonrada. Lo más grave es que la Unión Europea ha prohibido la exhibición del documental In justice –que trata el caso de Gulnaz y de otras presas– para no enturbiar sus relaciones con el gobierno títere de Kabul donde, 10 años después de la falsa promesa de su liberación, millones de mujeres siguen siendo agredidas hasta la muerte.