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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

Todos los problemas políticos que ha tenido el Gobierno en las últimas semanas han tenido su origen en las declaraciones y acciones de los integrantes de la familia del Presidente y de los mismos miembros del Gobierno. Es decir, todo salió de casa.

El caso de Alexis Humala se veía venir. Desde su viaje a Rusia las cosas no estaban nada claras, y en todos los idiomas se le pidió al presidente tener mucho cuidado con el tema. No solo no se hizo nada, sino que, peor aún, al congresista y al empresario que acompañaron a Alexis no les ha ido nada mal. Fueron, además, el mismo Primer Ministro y la Primera Dama quienes salieron a anunciar públicamente investigaciones y medidas correctivas sobre la última acusación.

Las declaraciones del patriarca de los Humala sobre el Primer Ministro y la Primera Dama brotan del mismo entorno familiar. Y, el viaje de la esposa del Presidente en el avión presidencial, inmediatamente después que don Isaac hablara de la relación que ella tiene con el poder y con el dinero, fue una decisión exclusiva de la pareja presidencial.

El fracaso de las gestiones para llevar adelante Conga, la presencia de personajes ligados al terrorismo en cargos importantes del Ministerio del Interior, las negociaciones con Corea, o las normas o proyectos de ley cuestionados por tener nombre propio o por inconstitucionales o peligrosos –como el que penaliza el negacionismo–, son problemas o errores gruesos que nacen del Gobierno y que este se niega a admitir.

Sin complot ni cargamontón a la vista, sería bueno que el Gobierno afine su análisis y trabajo para evitar estar disparándose a los pies.