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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

La experiencia –buena o mala– de quien gobernó el país por cinco años, y el poder de quien tiene ahora la responsabilidad de gobernar el país, deberían sumarse y dar como producto algo positivo para toda la población. Sin embargo, esto no es así y pareciera más bien que los beneficios de esas reuniones son solo para algunos… muy pocos en realidad.

En esa reunión no se iban a tocar temas de Estado como se nos quiso hacer creer. Porque, si la preocupación era la gobernabilidad, la lucha contra el narcoterrorismo y la política social ¿por qué no estuvieron presentes el Primer Ministro, Óscar Valdés y/o los ministros Castilla, Urquizo, Calle o Trivelli?, ¿por qué solo estaba con el presidente el vocero de Gana Perú y un congresista que parece ser la carta del oficialismo para la elección de la nueva Mesa Directiva?, ¿por qué no fueron los especialistas de Perú Posible como Ana María Romero, Roberto Chiabra, entre otros, y solo estaban los dirigentes políticos?

Es evidente que el interés de Alejandro Toledo y de sus huestes era solamente negociar el apoyo de Perú Posible a la candidatura oficialista para la Mesa Directiva del Congreso. Obtener algo a cambio de asegurar los votos para que Gana Perú retenga la Presidencia del Congreso. No había más. Lo que es una verdadera lástima.

Si la gobernabilidad fuese una preocupación real de los políticos que dicen apoyarse, tendrían más de una reunión de trabajo con sus respectivos equipos y especialistas, para prevenir problemas, buscar soluciones, aportar experiencia de gobierno, intercambiar información.

Y eso no sucede. ¿Alguna vez hemos visto al Gabinete de Salomón Lerner o al de Óscar Valdés reunirse con los cuadros técnicos de Perú Posible? Solo se reúnen Humala y Toledo… cuando hay algo que negociar.