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Gianfranco Castagnola,Al.Mercadogcastagnola@peru21.com

El principal motor de crecimiento de la economía peruana en la última década ha sido la inversión privada, que ha generado producción, empleo e impuestos. El Estado no crea riqueza, cada sol que gasta, de alguna manera, se lo ha "quitado" a los ciudadanos o empresas, pero sí posibilita las condiciones para crearla. Estas son múltiples: estabilidad económica, reglas de juego razonables, fortaleza institucional, etc. En un Estado desordenado e inoperante como el peruano, parte del rol de las altas autoridades es destrabar –respetando las leyes, por supuesto– las dificultades que obstaculizan la inversión. Hay decenas de proyectos paralizados por celo burocrático excesivo, motivado por el temor a dar la impresión de favorecer a lobbies indebidos. En el último año, Proinversión ha entregado apenas dos concesiones, récord de inefectividad de esta agencia. Uno de los retos del nuevo gabinete es superar los recelos y dinamizar con decisión la inversión privada.