(USI)
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Manuel Igredamigreda@peru21.com

Las extorsiones con el uso de explosivos, que se iniciaron en el norte del país, ahora crecen en forma alarmante en Lima. En lo que va del año ya se han producido ocho de estos casos, aunque existen muchos otros que simplemente no han sido denunciados por el temor de los agraviados.

El jefe de la División de Investigación de Secuestros (Divise) de la Dirincri, coronel PNP Víctor Gonzales Silva, informó que estos hechos se iniciaron en los conos de la capital, pero se han extendido a otras zonas.

Precisamente, la madrugada de ayer, un grupo de criminales arrojó un explosivo en una ferretería ubicada en la cuadra tres de la avenida José Gálvez, en Surco, de propiedad de Segundo Pedro Cabrera Ramos, de 64 años.

Según se informó, los extorsionadores previamente lo habían llamado por teléfono para exigirle 100 mil soles a cambio de no atentar contra su vida. Agentes de la Unidad de Desactivación de Explosivos llegaron al lugar.

EXPLOSIONES EN CONOSEl coronel Gonzales detalló que la mayoría de este tipo de extorsiones han ocurrido en distritos como Ate, Chorrillos y Villa María del Triunfo, y que las víctimas son empresarios emergentes. "Esta modalidad no se ha registrado en zonas donde vive gente con gran poder económico", indicó.

DE GRANADAS A ANFOEn febrero último, hampones hicieron estallar una granada en la casa del intérprete de cumbia Toño Centella.

Él no estaba en su vivienda, pero sí su madre, de 74 años. Un sujeto que se identificó como Roger lo había llamado para exigirle 50 mil dólares a cambio de protección.

En una anterior ocasión habían colocado una granada debajo de su auto.

Sin embargo, ahora, los extorsionadores utilizan anfo para amenazar a sus víctimas y obligarlas a pagar el dinero exigido, manifestó el oficial.

"Hace unas semanas detectamos una gran cantidad de anfo en Huarmey. El explosivo era obtenido gracias a los materiales extraídos por la minería informal", refirió Gonzales.

LÍDERES TRAS LAS REJASSeñaló además que las 'mentes maestras' de estos ilícitos se hallan, principalmente, en los penales de Lurigancho y Piedras Gordas, en Ancón. Este último, supuestamente, de máxima seguridad.

Esto se presenta porque muchos reos manejan varios teléfonos celulares en el interior de la prisión. Pese a las requisas, se sabe que algunos cuentan con más de 15 chips que les permiten llamar a cuanta persona puedan.

"Además, estas bandas están integradas principalmente por clanes familiares", explicó el coronel.

Finalmente, Gonzales recomendó a las personas que sean víctimas de extorsión que no se enfrenten con los malhechores y que denuncien el hecho a la comisaría más cercana o a la Dirincri, que es la unidad especializada para estos casos.

CONSEJOS

- No tema denunciar si es víctima de cualquier tipo de extorsión. Para ello puede llamar a la División de Secuestros, al 424-9524.

- La Policía recomienda a la población que no brinde información personal a desconocidos. También es prudente evitar ser fotografiado en lugares públicos o salir en las páginas de sociales de los diarios y revistas.

- No se debe apagar el teléfono por ningún motivo. El delincuente podría estar extorsionando a alguno de sus familiares a través de diversas modalidades.