Enrique Ghersi: “Un golpe salvó a Alan García de juicio”

Ex diputado recuerda que, en 1992, el líder aprista se valió del golpe de Fujimori para alegar persecución política y pedir asilo.

Ricardo Monzón Kcomt
Ricardo Monzón Kcomt

Irresponsable pero previsible ha sido la reacción del ex presidente Alan García de defender al fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, insinuando la gesta de un golpe de Estado. Previsible porque, tal como explica Enrique Ghersi en esta entrevista, el líder aprista ya usó este argumento para eludir la acción de la justicia en 1992.

¿Existe el peligro de un golpe de Estado?
Yo no lo creo. El doctor García está desarrollando su estrategia de defensa porque sabe que, probablemente, es el próximo en ser imputado por los fiscales anticorrupción. Está pretendiendo politizar aún más lo que ya está politizado. Que el Partido Aprista defienda tan fuertemente al fiscal Chávarry sugiere poderosamente que hay una relación con él. El último golpe fue el del año 92 y Alberto Fujimori acabó en la cárcel. Si el señor Vizcarra tuviera la peregrina idea de dar un golpe, cosa que yo dudo, acabaría en la cárcel también, y yo me imagino que no quiere eso.

¿Las declaraciones del presidente y del premier, instando a que Chávarry deje el cargo, no avizoran un golpe?
No lo creo. Pero no es correcto que un primer ministro solicite de esa manera la renuncia del fiscal de la Nación porque supone una injerencia en un organismo constitucionalmente autónomo. En segundo lugar, al interior del Ministerio Público (MP) hemos visto una guerra civil entre facciones prácticamente en público. Nunca se ha visto que un fiscal se refiera así a un fiscal de la Nación, ni tampoco que un fiscal de la Nación se refiera así al presidente de la República. Creo que hay que recuperar la compostura. Del otro lado, el doctor García está capitalizando políticamente las discrepancias, porque ante cualquier riesgo judicial o imputación legal de la Fiscalía él puede alegar persecución política. Ya lo hizo en el año 92 cuando había sido acusado constitucionalmente por el Congreso, que era democrático en ese momento, y aprovechó la politización del golpe de Estado, de la disolución de las cámaras, para asilarse en Colombia. Entonces, yo le sugeriría a los miembros del Poder Ejecutivo que mantengan una actitud de compostura.

García, antes, usó la persecución política para pedir asilo y, mucho más atrás, el Apra estuvo involucrado en golpes de Estado, como el del 48 o el del 68.
Bueno, pero es irnos demasiado lejos. En el tiempo de Haya de la Torre, el Apra era un movimiento prorrevolucionario, pero en el año 92, Alan García fue salvado del enjuiciamiento penal por un golpe de Estado. Es decir, cualquier acción política imprudente puede hacer que una persona sobrelleve su responsabilidad penal alegando persecución política. Entonces, en el fondo, politizar un proceso penal lo que hace es ayudar al imputado, porque le permite invocar persecución. Ahora, la estrategia política está dominando la escena y podemos llegar a una situación igual.

¿Hablar de golpes afecta la institucionalidad, la estabilidad del país?
En mi concepto, sí. Debiera recuperarse el equilibrio institucional y hay que invocar al Poder Judicial (PJ) y al MP una actuación neutral, en estricto cumplimiento de la ley, pero sin apasionamientos.

¿Qué sitio ocupa en este embrollo la prisión preventiva de Keiko Fujimori?
Yo creo que, lamentablemente, se ha desnaturalizado el proceso penal en el caso de la señora Fujimori porque se ha convertido en un proceso altamente político. Hemos visto que hay de parte de la Fiscalía una actitud de politización, de hacer públicos procesos que debieran ser reservados, y cuando uno abre la puerta a la politización, ya se politiza todo y se desnaturaliza el proceso. Yo creo que el MP debe reconducir su acción a una actuación neutral. Un fiscal no puede odiar, un juez no puede encarnar la venganza. Cuando uno politiza un proceso judicial, los actores políticos tratan de capitalizar.

Alan García dijo que Fujimori fue encarcelada por el Gobierno.
No creo que el Gobierno tenga tanto poder. Ella ha sido encarcelada por sí misma. ¿Sabe cuándo ha caído encarcelada? Cuando favoreció la deposición del presidente Kuczynski. Ella no se ha dado cuenta, pero ella es su propia carcelera.

¿Por qué lo cree?
Porque el momento en el cual provocó la ruptura constitucional, porque eso fue lo que hizo fabricando audios, persiguiendo a su hermano, siendo ambigua respecto a la libertad de su padre, favoreció naturalmente el proceso que terminó encarcelándola. Si no hubiera ocurrido nada de lo que le he dicho, sería políticamente imposible que hubiese ocurrido la prisión de la señora Fujimori y de todo el comité político de Fuerza Popular. Eso, independientemente de los argumentos legales.

¿Qué opina en ese terreno?
Creo que la resolución del doctor (Concepción) Carhuancho es manifiestamente ilegal y creo que se la van a revocar. Se ha roto la unidad del proceso. Hay un requerimiento penal para 11 personas, esto lleva a una audiencia para 11 personas y, en consecuencia, no puede haber 11 resoluciones, tiene que ser solo una. Lo que ha hecho el doctor Carhuancho, en mi concepto, de manera ilegal, es fraccionar la audiencia y resolver primero el caso de la señora Fujimori. Además, hay seis personas que no han ejercido su defensa oral, eso es un adelanto de opinión respecto al derecho de defensa de esas personas. Creo que se ha precipitado, no sé las razones, me parece llamativo, pero ese solo hecho va a llevar a que la Sala, sin entrar al fondo de la cuestión, anule la prisión preventiva. El principio de unidad es insoslayable.

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