POR MI GRAN CULPA. Ni la magia de Yordy Reyna salvó al equipo de Wilmar Valencia. (USI)
POR MI GRAN CULPA. Ni la magia de Yordy Reyna salvó al equipo de Wilmar Valencia. (USI)

TARAPOTO.- Si en Semana Santa no tienes fe, poco harán por ti las iglesias, las palmas de olivos, los rezos o las miradas al cielo. Si en Semana Santa no encuentras la fe, entonces no esperes ese milagro que convierta tu juego en gol y tus ganas en triunfo. Porque serás vencido por tus propias plagas, por tu ineficiencia Alianza. Porque pudiste golear, pero Unión Comercio te ganó 2-1.

La historia del domingo bajo la lluvia y con el calor golpeando los poros se inició bien para la visita. Albarracín y Ciucci coparon la mediacancha y Cueto desniveló por izquierda. Arriba, si bien Mostto no encontró la brújula, el 'Zorrito' Aguirre siempre desbordó. Comercio confió en el seleccionado Luis García, aunque debió esperar para que este echara a andar el motor.

Por su parte Alianza postró de rodillas al rival. Si a los 4', Anderson Cueto disparó en vez de pasar, en 8' sirvió un córner directo a la cabeza de Aparicio que peinó el balón al segundo palo ante la tardía reacción de 'Chiquito' Flores. Para colmo, el local se quedó con diez por expulsión del zaguero Joaquín Lencinas a los 11'.

A los 14', el centro de Cueto fue al poste y empezó la lluvia, ese rocío del cielo que apagó el ímpetu aliancista. Comercio despertó con un frentazo de Barros (28') y con un tiro libre de García al que respondió Heredia (39'). Final del primer capítulo, pero no de la historia.

DE LA SONRISA A LA PENAJugando con ventaja, con uno más y con esos jóvenes nacidos para el contragolpe, Alianza debió matar, pero terminó muriendo. Henry Quinteros y Edson Uribe entraron lentos, en cambio el local acertó con un delantero más (Céliz) y con el despertar de García.

Mientras Quinteros (50'), Cueto (62') y Aguirre (68') disparaban a cualquier lado menos al arco, Luis García demostró por qué fue llamado a la selección y empató con un derechazo inatajable a los 75'.

Alianza se perdió. Ni el ingreso de Yordy Reyna lo resucitó y, a los 80', Ibáñez se quedó clavado en el césped viendo cómo Gianfranco Espinoza desnivelaba de cabeza.

Si en Semana Santa no tienes fe en ti, es inútil rezar. Porque lo que te cae del cielo, lo peleaste primero en la tierra.