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Lucía de Althaus,Opina.21www.parentalidad.pe

Existen niños que generan, sin querer queriendo, rechazo. Una mamá me busca porque está empezando a sentir que no tolera a su hijo, y su instinto le dice que eso está mal. El niño está pasando por un mal momento, cambios de país, de amigos, de cultura. Y no lo está tolerando bien. Se porta mal, hace pataletas que nunca antes hizo, muestra descontrol constante y las personas a su alrededor ya no quieren su presencia. Este rechazo –evidente ya para él– activa y multiplica su inseguridad, generándole un malestar (miedo, angustia) que no puede controlar y lo hace portarse peor. Estamos frente a un círculo vicioso que solo el adulto puede frenar. ¿Cómo? Se necesita cambiar la mirada "negativa" que se está teniendo de un niño así, buscándole aquel lado bueno, tierno, agradable y dulce que TODOS los niños tienen y que, por las circunstancias y el rechazo, el niño ha tapado dejando ver sólo sus lados más terribles. Cuando entendemos su vulnerabilidad –que se comporta así debido al miedo de ser no querido– cambia esa mirada, el niño se siente aceptado, querido y, automáticamente, más tranquilo.