notitle
notitle

No se trata de la precuela del blockbuster de moda, sino una gráfica descripción de la inestabilidad del Ejecutivo: seis presidentes del consejo de ministros (Lerner, Valdés, Jiménez, Villanueva, Cornejo y Jara) en menos de cuatro años, sin contar las renovaciones parciales (como la de esta semana). La táctica del outsider en el poder (sin partido, pero con esposa de hábil operadora) ha sido de relevos rápidos ante las oposiciones furiosas respecto a escándalos, errores y agresiones inadecuadas de ministros a quienes se les sube el fajín a la cabeza. (Algunos de ellos, como Urresti, se despiden también con furia).

El gabinete Jara renovado, a pesar de algunas novedades (por primera vez tres nacionalistas: la propia PCM, Otárola y Maurate), mantiene el esquema que ha caracterizado la composición ministerial en este gobierno: viceministros ascendidos sin mérito propio más allá de llenar vacíos (la "defensa" pública de la 'ley Pulpín' de Maurate fue desastrosa), lealtades premiadas en exceso (¿Otárola en Justicia, really?) y el predominio de un perfil tecnocrático "independiente" (¿se descubrirán más 'lobbistas'?) con demostrados déficits de tacto político. Guadalupe y Huaita, además de sus antecedentes pulcros, pueden aportar experiencia en gestión. Ambos son funcionarios, han hecho carrera bajo la administración nacionalista (el primero como jefe del INPE y la segunda fue ex viceministra de Jara y ex secretaria general de la PCM), lo cual podría ahorrarles tiempo de aprendizaje sobre el know-how de un gobierno que nunca dejó de parecer amateur. La devaluación de los ministerios por Humala ha reformado –para mal– puestos que debieran ser corresponsables del desarrollo del país. Una tarea más para el próximo mandatario.