Consejos inútiles. (Foto: Presidencia)
Consejos inútiles. (Foto: Presidencia)

El informe publicado ayer por Perú21 revela que los Consejos de Ministros Descentralizados en este gobierno son absolutamente improductivos e injustificados y, por el contrario, se trata de aparatosos desplazamientos que resultan demasiado onerosos para el erario, sobre todo en las circunstancias que actualmente vive el país.

Mejor dicho, aparte del obvio y gravoso intento de autobombo (que ni eso, como demuestran los sondeos de opinión), estos montajes itinerantes se llevan a cabo con un único objetivo: promover proyectos del oficialismo, con los que buscan desviar la atención de los problemas reales de la ciudadanía.

Pero, como la población de las regiones adonde van, así como sus dirigentes, no son tontos, este remedo de reuniones ejecutivas pronto les estallará en la cara al jefe de Estado y a su locuaz premier. Y ya no solo con protestas espontáneas, como ocurriera cuando fueron a Huancayo y al Cusco.

De hecho, el último CMD realizado en Huánuco suscitó más críticas que demandas satisfechas. El consejero regional Amancio del Águila señaló, por ejemplo, que la llegada del presidente Castillo y el gabinete Torres solo dejó desilusión. “El tema es que se tienen que concluir y destrabar las obras, la agricultura está abandonada, todos sabemos cuál es el problema; se debió venir a hacer anuncios concretos y puntuales, y no se ha dicho nada de eso, era lo que se esperaba en esta sesión descentralizada”, se quejó.

No le falta razón a su reclamo, pues la expectativa que suelen generar estos eventos de “alto nivel” entre las poblaciones visitadas se traslada de inmediato a las autoridades locales en busca de soluciones a sus carencias, y son estas las que luego tienen que vérselas con el descontento por el incumplimiento del chorro de promesas que el presidente y el premier lanzan, como se dice, ‘al paso’.

El despliegue de aviones y helicópteros, la movilización de funcionarios, fuerzas de seguridad y toda clase de portapliegos, secretarias, asesores y demás, la mayoría de ellos cobrando, por añadidura, significativas sumas en calidad de viáticos constituye un despilfarro que no se justifica.

Lo cierto es que esos casi 18 millones de soles que viene costando este improductivo capricho gubernamental los pagaremos todos los peruanos. Inaceptable.