La economía del mundo entero se desbarata. Por Putin.  (Photo by JOHN THYS / AFP)
La economía del mundo entero se desbarata. Por Putin. (Photo by JOHN THYS / AFP)

Putin avisó que iba a hablar. Algún ingenuo despistado llegaría a pensar que anunciaría el fin de la invasión a Ucrania. Pero la realidad se hizo presente con sus duras palabras. “Ahora sí”, dijo, “haré lo que he venido anunciando. Si el resto del mundo me obliga (‘el resto del mundo’… ¿nadie le ha explicado que ir contra todos puede ser una señal de que el error está en uno mismo?), recurriré a las armas nucleares. Soy el más fuerte”.

Sus palabras, en verdad, no causaron sorpresa. La sorpresa es lo que encierra el miserable mensaje de Putin. Que las cosas no le están saliendo bien. (Hitler también anunciaba que el ejército alemán era invencible, cuando tenía a los aliados a las puertas de Berlín). Y que su llamada a 300,000 reservistas ha tenido como respuesta el deseo de huir del país. Antes de que Putin cierre fronteras.

En Rusia, nunca ha habido tanta manifestación en contra de Putin como ahora. Sepan que manifestarse puede suponer pena de cárcel de larga duración. La economía del mundo entero se desbarata. Por Putin.

Mira: La mano que mece el Minedu

Los gobiernos europeos se preguntan qué harán frente a la riada de ciudadanos rusos que ya ha empezado a abandonar su país. Por Putin.

Los ciudadanos europeos se preguntan cómo pagarán los recibos de luz y cuánto frío habrán de pasar este invierno. Por Putin.

Pero hay más. Ahora que Naciones Unidas ha recibido a los mandatarios de todo el mundo y que, si no todos, la gran mayoría utiliza el escenario para insistir en que Rusia tiene que abandonar sus afanes de conquista, y que, por supuesto, los referéndums que haga en territorio ucraniano no tendrán valor alguno, me pregunto, ¿para qué sirve la ONU?, ¿para qué desgañitarse si, precisamente, los rusos tienen poder de veto?

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Luis Iberico


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