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Uno. El importante incremento de la popularidad presidencial, de 10 puntos, según la encuesta publicada ayer en Perú21, es transversal a través de las áreas geográficas afectadas por los desastres (11 puntos en Lima y Callao, 15 puntos en la región norte, 7 puntos en la región sur y casi intacta en el centro). Como dijimos ayer, este rebote tiene más que ver con la desgracia y la oportuna reacción del gobierno, y menos que ver con una agenda política, razón por la cual en Palacio deben entender esta esperanza como una oportunidad, y no una tendencia de cómo será percibida la gestión.

Dos. Del rebote se benefician, por cierto, casi todos los actores analizados: la presidenta del Congreso Salgado, el premier Zavala, los ministros, y la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori (quien sube 6 puntos, para situarse en 39%). Otra demostración sobre la relación entre el incremento y la desgracia.

Tres. Un aspecto minimizado por este gobierno ha sido la lucha contra la corrupción; salvo una que otra acción por allí, la percepción general es que no es tan enérgico como pudiera ser. Y es, por supuesto, un error estratégico garrafal. Para el 86% de los encuestados, las investigaciones del caso Odebrecht no están avanzando a la velocidad que deben. Sí, es la Fiscalía la que lidera este caso, pero es muy probable que la población perciba que el gobierno podría estar haciendo más. Por ejemplo, aumentan del 29% al 39% quienes creen que el gobierno no logrará la extradición del ex presidente Toledo.

Cuatro. Como hemos señalado varias veces, creemos que el gobierno debe dejar de lado los Juegos Panamericanos, como una señal de responsabilidad económica y enfoque en la reconstrucción. La mayoría, según los datos, piensa lo contrario: 61% está a favor de seguir adelante con los Juegos 2019, aun cuando casi la mitad no cree que tienen los fondos y que la mayoría (55% vs. 37%) cree que no estará lista la infraestructura. Cuidado con ese optimismo, es fácil predecir qué pasará si algo sale mal.