La fiesta perfecta

Alianza Lima

Alianza Lima

La fiesta perfecta. (USI)

Diego Rebagliati
Diego Rebagliati

Seis de la tarde del sábado y La Victoria convulsionaba. Olía a clásico, música, fiesta. El hincha estaba comprometido. Vendidas 24 mil entradas, había color, sabor y amor por los colores. Sin embargo, un grupo de 11 invitados armó un lío en 13 segundos. Sacó la ‘U’, jugó largo hacia la derecha, Siucho le ganó a Duclós, centró atrás, Fuentes y Garro dudaron y apareció Quintero para poner el 0-1. Desconcierto en Matute. A sacar como si empezara el partido, pero ya perdiendo.

El primer tiempo ‘grone’ no fue bueno. Muchos pelotazos (no centros) al área. Poca conexión en el medio. La ‘U’ no hizo mucho más, se tiró atrás, cómodo con el gol rápido, protegió a los centrales y se apoyó en la solidez de Zubczuk.

Vílchez y Quevedo por Lemos y Garro replantearon el complemento. Todo el sector derecho de Alianza, que en el primer tiempo no funcionó. Y se notó el cambio. Ramírez y Vílchez se buscaron con naturalidad, conectaron siempre. A los 5’, de córner, Godoy lo empató y a los 12’ Hohberg falló un penal. Alianza era muy superior. La posesión en los primeros 15’ del segundo tiempo fue 63% para el local, casi toda en campo rival. La ‘U’ no la podía tener y empezaba a sentir el rigor físico de la seguidilla de partidos, especialmente el del martes ante Cristal. También, la ausencia de Rodríguez, a la que se sumó la lesión de Romero.

Faltaban 5’, Alianza ya no dominaba tanto. Velarde volvió a arriesgar en una salida que terminó en Affonso, que jugó con el movimiento de Quevedo y sacó un zurdazo inatajable. La felicidad había llegado. Matute fue testigo de la fiesta perfecta. Ganar un clásico en el final, volteando el partido. Alianza está más vivo que nunca, protagonista del Clausura, cerca de las semifinales ante Melgar.

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