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Nano Guerra García,Opina.21nano@somosempresa.com.pe

Como todo empresario, trato de mantenerme al tanto de las normas y leyes que se aprueban en el país. Siempre las reviso con un poco de temor. La tendencia es que terminan siempre perjudicando a los emprendedores.

Hace unos días, el área de Recursos Humanos de mi empresa me comunicó acerca de la nueva norma que regula la seguridad en el empleo (Ley 29783), la cual determina que una empresa tiene que contratar una consultoría para obtener una certificación y, así, "pasar" el examen que exige dicha ley.

El único pensamiento que se me viene a la mente es que se incrementarán los gastos de las empresas que no habían sido considerados en sus presupuestos.

En otras palabras, las nuevas normas imponen más y más costos al que decide emprender.

Nadie se opone a la seguridad en el centro de trabajo, eso está claro. Lo que sí decepciona es la facilidad del Estado para decidir e imponer nuevas cargas a los empresarios y, luego de eso, nos exigen ser más competitivos.

Molesta aún más descubrir que al día siguiente de ser publicada dicha norma podamos ver "un mercado" creado para esta ley: uno artificial, 'ad hoc', que ofrece certificaciones, consultorías y demás servicios para poder sobrepasar el nuevo obstáculo que el Gobierno se empeña en poner de moda a los emprendedores.

Así, cualquiera se animaría a ser consultor "con un mercado creado y cautivo respaldado por el Gobierno".