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Aldo Mariátegui,Ensayos impopulares– Realmente es de una desfachatez sideral que esta administración edil villaranista haya decidido prorrogar el cobro del pasaje del Corredor Azul hasta después de las elecciones municipales. Esa argucia de mantener ese subsidio quemando fondos públicos para alentar la candidatura de Villarán debería ser investigada y sancionada. Ya con esto se terminó de caer para siempre ese viejo mito del monopolio de la pureza moral en la izquierda peruana, que ya estaba pulverizado tras la defensa tácita a la mansión de Toledo, el lío de la caja municipal, las consultorías a amigos de las ONG, el contrato del bachiller, el dinero brasileño, el uso de un vientre de alquiler para postular…

– Veía con pena a esa pobre gente de ese barrio rimense que tiene que caminar 30 cuadras para tomar el bus azul hasta que me enteré de que Villarán ganó en esa zona, tanto en las elecciones como en la revocatoria. ¡Allí sí se me salió el sádico! ¡Caminen nomás, cantando el himno nacional y dándole vivas a su candidata! ¡Sufran rico las consecuencias de votar siempre tan mal! ¡Jua, jua, jua!

– No puedo evitar también reírme de los rojos Lévano, Wiener y los demás cómicos del izquierdista Diario Uno con sus portadas contra la supuesta privatización de Sedapal cuando me acuerdo que el servicio del agua en la capital cubana lo maneja… ¡una empresa privada española! ¡Jua, jua, jua! ¡Payasos!

– La neurología tendrá un vasto campo de acción en Cajamarca si allí reeligen a Gregorio Santos, que no solo les trajo atraso oponiéndose a Conga y fue un pésimo administrador de un ingente canon, sino que hasta está procesado y en cárcel por pericote. Demostrarían ser muy brutos si le eligen. ¡Jua, jua, jua!