Al menos cuatro personas han muerto en zonas turísticas de , tras registrarse, entre ayer y hoy, un aproximado de once explosiones en cinco provincias del sur.

La ciudad de Hua Hin es la más afectada, con un doble atentado el jueves por la noche, que dejó un muerto y 21 heridos, entre ellos turistas extranjeros. La fallecida era una vendedora ambulante, mientras que entre la veintena de heridos, 10 son extranjeros según un último balance de la policía. De ellos, cuatro son holandeses, tres alemanes, dos italianos y el último, austriaco.

"Hubo mucho ruido, la policía corría por todos lados. Fue terrible", explicó un turista australiano que fue testigo de la explosión. Hoy un doble ataque en el mismo barrio turístico provocó la muerte de una segunda persona, generando una oleada de pánico en esta localidad costera.

Como consecuencia de los últimos ataques, los habitantes de Hua Hin han decidido no salir de sus casas, por lo que en las últimas horas se han registrado las calles vacías.

En la ciudad de Surat Thani, a 400 kilómetros más al sur, una empleada municipal perdió la vida en la explosión de una bomba. Y en Phuket, la localidad costera más reputada de Tailandia, se contabilizó un único herido leve.

Por el momento, las autoridades no tienen, aún, a ningún sospechoso sobre la mira, solo señalan que las explosiones podrían ser una posible venganza política en un clima de fuerte represión de las libertades desde el golpe de Estado de 2014. Sólo descartan que sea obra de los separatistas musulmanes del extremo sur del país.

"No es un ataque terrorista. Es solo un sabotaje local", aseguró el portavoz de la policía nacional, Piyapan Pingmuang. Poco antes, el jefe de la junta militar tailandesa, el general Prayut Chan-O-Cha, había denunciado una voluntad de "sembrar el caos".

TAGS RELACIONADOS