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Perros entrenados, una solución para proteger a víctimas de violencia de género en España

Animales que acompañan a las mujeres víctimas de violencia, al igual que lo hace un perro guía para un invidente, tienen prohibido ingresar a algunos lugares públicos, situación que las deja vulnerables ante un agresor. A través de firmas buscan cambiar este panorama.

perros de protección

Perros entrenados para proteger a víctimas de violencia de género.

Perros entrenados para proteger a víctimas de violencia de género. (Foto: El País)

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Una de las víctimas de violencia en España contó que pasó parte de su vida soportando las amenazas de su agresor, y así como ella, varios casos similares se repiten sin que las leyes puedan solucionarlos efectivamente. “No me dejaba vivir, tenía mucho miedo”, cuenta una víctima que pasaba el día encerrada en casa. Ante esta situación, ella adquirió a 'Lord', un perro del Proyecto Pepo, que la protege y no se separa de ella.

Los pepos son perros de protección que han sido entrenados para acompañar en todo momento a mujeres víctimas de violencia de género y para repeler cualquier posible acercamiento de sus agresores. Tienen un papel muy importante en la vida diaria de las víctimas.

Estos canes entrenados no solo previenen el daño físico, también ayudan a recuperar la confianza y la seguridad que habían perdido las víctimas por culpa de su maltratador. Un beneficio terapéutico que puede llegar a ser más importante incluso que la protección. Con ellos, las mujeres comienzan a empoderarse y a relacionarse.

Pero al igual que ocurre con los perros guía que ayudan a personas invidentes, la ley no permite que los perros de protección puedan entrar a todos los lugares públicos, lo que se convierte en un problema, ya que deben dejar al animal en su casa o en el carro, quedando temporalmente indefensas frente a su agresor.

Los responsables del Proyecto Pepo en España trabajan para revertir esta situación e impulsar una modificación legal que permita que estas mujeres maltratadas puedan acceder, permanecer y desplazarse con su perro en cualquier lugar o transporte público. En Madrid ya hay algunos sitios a los que pueden acceder, aunque siempre dependiendo de la voluntad de los dueños del establecimiento.

Eso fue lo que impulsó a José Caballero, que trabaja con algunas mujeres acompañadas por pepos, a lanzar una petición en la plataforma de Change.org para modificar la ley en la comunidad. Al día de hoy ya la han firmado más de 50 mil personas.

EL PROYECTO 'PEPO', PROTECCIÓN PARA UNA VÍCTIMA 

El Proyecto Pepo es una iniciativa de la Fundación Mariscal que dona perros de protección y ofrece cursos gratuitos a mujeres víctimas de violencia de género. La fundación, sin ánimo de lucro, fue creada en 2009 por Ángel Mariscal Díaz, propietario de la empresa Security Dogs. Cuenta con un programa de adiestramiento especialmente diseñado para devolver la seguridad y la confianza a las víctimas.

No son perros de seguridad, sino de protección. “El perro de protección está entrenado para repeler agresiones sobre la propia usuaria, no para atacar al agresor, que es lo que demanda el instinto de protección”, explica Mariscal. También llevan un bozal específico para no causar heridas graves al maltratador.

Los pepos deben reunir unas características particulares. Por un lado, son perros de razas grandes para generar un efecto disuasorio y, por otro, son muy sociables y tienen un desarrollado instinto de protección. Hay tres formas de activarles y solo actúan si la mujer lo requiere.

Existe un comando verbal; si la víctima dice cuídame o estoy insegura, el perro identifica inmediatamente el peligro. También hay un movimiento mecánico del arnés, con un tirón, que impulsa al animal a abalanzarse sobre el sujeto y lograr así que no se acerque a la usuaria. Por último, está el llamado bloqueo. El perro está entrenado para detectar cuando la mujer se queda paralizada y activarse entonces en modo protección.

Para poder acceder a un Pepo las mujeres deben recibir una formación gratuita de cerca de 240 horas. El adiestramiento se divide en tres cursos. El primero las prepara para llevar perros de seguridad, el segundo las habilita como adiestradoras y les permite recibir su perro de protección. Finalmente, deben hacer un curso específico sobre violencia de género. Durante este tiempo se creará un vínculo entre la mujer y el pepo que hará aflorar un instinto de protección como el de Lord, que ha contribuido a devolver algo de tranquilidad a la vida cotidiana de su compañera.

CON INFORMACIÓN DE EL PAÍS.

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